‘Vivir plenamente hacia lo interior igual que hacia lo exterior, no sacrificar nada de la realidad externa en beneficio de la interna y viceversa.’
(Etty Hillesum)
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Amor

Ayer, mientras escuché esta entrevista de Gonzo a Carmen Hernández me emocioné.
En las palabras de Carmen Hernández pude sentir ese calor que facilita la convivencia sin necesidad de puentear o menospreciar el propio dolor ni el de las y los demás.
Es un ejemplo más de lo que da de sí la política cuando nos abrimos al amor, ese amor que permite ver lo que acontece y quienes somos con profundidad y humanidad, apostar por la convivencia y la relación sin caer en un buenismo estéril, presentarse en la palestra de lo común con entereza y apertura.
Un amor que implica, no solo amar, sino también amarse.

Voces

Aquí os traigo distintas voces.
Voces que conozco gracias a otras voces, a relaciones, a afectos y amores.
Faltan muchas, muchas otras.
Unas, junto a las otras, van conformando un entramado de palabras, perspectivas, miradas, conversaciones, luces, simbólico, verdad, conflictos fértiles, interrogantes, dudas, inicio de nuevas voces.
Lo que quiero decir es que en este entramado de voces vivas y, a veces, conflictivas (me) surge la posibilidad de entender, de vivir con más consciencia y presencia, de no desfallecer.
Espero que os apetezca dar continuidad a esta entramado que, mientras esté vivo, es infinito.



Voz de Bibiana Medialdea: Una incursión a la deuda como una bola de nieve

La voz de Teresa Forcades: Una incursión a los estragos del capitalismo

¿Qué voces añadirías a este entramado?

Locura

Hasta hace bien poco, no había pensado seriamente en el significado de la palabra locura ni de lo que ésta supone para quien la sufre.
Desde una visión romanticista de la enfermedad mental, no terminaba de entender el significado profundo de esa desconexión total y absoluta de la realidad que sucede sin que medie la consciencia ni la elección.
Por no hablar de la desorientación, el miedo o el dolor que conlleva este conjunto de enfermedades que, unido a la invisibilidad, discriminación y violencia que son objeto en nuestra sociedad, da lugar a un cóctel muy difícil de sostener.

Pero, en realidad, no es de la locura de lo que quiero hablar.
Lo que en realidad me tiene asombrada es la ligereza y frecuencia con la que he usado la palabra locura para referirme a distintas situaciones que no entiendo, no comparto o me dan miedo.
He usado la palabra locura para hablar de esa política económica que nos asfixia o de la pasividad ante el deterioro de nuestro planeta.
Pero ahora, cuando me he acercado más a la experiencia de la locura, ya no quiero usar dicha palabra para hablar de este tipo de prácticas y situaciones.
No querer ver no es lo mismo que no poder hacerlo, la falta absoluta de empatía no es lo mismo que la incapacidad para entrar en contacto con lo que nos rodea, la maldad no es lo mismo que verse invadido o invadida por alucinaciones.
No, no quiero usar esta palabra para hablar de lo que no es locura porque no quiero quitar ni una pizca de responsabilidad a quien elige no ver, no pensar, desligarse de su entorno, beneficiarse a costa de la vida de las y los demás, etc.
Tampoco quiero llamarme loca porque no quiero desresponsabilizarme de mi propia vida.

Soy consciente de que no he hablado de la etiqueta 'locura' como arma de poder...
Quizás otro día...


Mujeres Singulares II

El viernes pasado volvimos a reunirnos 'Mujeres Singulares'.
Hablamos sobre la experiencia real de la maternidad.
Durante nuestra charla, nos dimos cuenta que estábamos tratando una cuestión que sigue siendo tabú en nuestra cultura, un tabú cargado de mitos y cuentos de hadas que, con demasiada frecuencia, empañan, estereotipan y ocultan lo que cada mujer siente, vive, desea y necesita.

De la charla rescato algunas reflexiones que me parecieron muy significativas:
  • Cada madre tiene una experiencia única y singular que, aunque conlleve elementos similares a las de otras madres, no es reproducible por otra mujer. De ahí que, cualquier generalización sobre lo que se siente o se vive siendo madre es estereotipar la realidad.
  • Falta simbólico y palabras para nombrar y compartir las experiencias reales de maternidad sin caer en un edulcoramiento excesivo ni en el catastrofismo sin sentido.
  • No es extraño encontrarnos con mujeres que viven esa experiencia con mucha soledad. No es raro que el padre de la criatura no esté, desaparezca, no reconozca todo lo que hay en juego... No es raro tampoco que ella se vea privada de la compañia y los referentes de otras madres que buscan vivir esa experiencia con libertad, sin caricaturas ni caminos estrechos sin vías de escape.
  • El amor materno, aún siendo especial por la relación de disparidad y dependencia que conlleva, no está hecho de una pasta muy distinta a los otros amores. Lo que sí es cierto es que, en nuestra cultura, éste está imbuído de 'mucha música celestial', dando lugar a que muchas mujeres se sientan culpables o culpabilizadas cuando no quieren priorizar la relación con su hija e hijo frente a todas las cosas que ocurren en su vida.
  • No es cierto que se trate de la experiencia más maravillosa del mundo ni tampoco la peor del mundo. Es simplemente una relación que, como toda relación, será más o menos rica en función de lo que cada mujer con su criatura y sus circunstancias sea capaz de crear.
  • Nombrar y compartir la dureza, el trabajo, el esfuerzo, la soledad y todas esas sombras que a menudo conllevan la maternidad, permite pensar juntas cómo vivir esta experiencia de la mejor manera posible. Lo que quiero decir es que es posible nombrar todo esto, no como un destino implacable, sino como algo que puede ser vivido de otras maneras menos dolorosas, donde el cuidado no esté reñido con el autocuidado, donde el desarrollo de la criatura no esté reñido con el propio desarrollo vital. 
  • Pero esto no lo es todo. Algunas contaron experiencias de maternidad en las que se han sentido muy acompañadas por sus parejas desde la complicidad y el apoyo, y también por parte de amigas que han sido referentes para poder crear la relación con su criatura de un modo más ligero y amoroso. Lo que ha puesto en escena sabia fresca, ligera y libre.
  • En definitiva, poner palabras a lo real, tener referentes y ganar en confianza es el modo de vivir esa experiencia con más consciencia y creatividad.
Una vez más compruebo la potencia que tiene nombrar la propia experiencia junto a otras.
Las que hicieron este documental también saben este secreto a voces.

Entender

Este documental me ha llegado por diferentes vías en este último año. Sin embargo, hasta esta mañana no lo había visto entero, con la atención que se merece.
Estoy emocionada. Una vez más, he visto la potencia del entender, entenderse, darse a entender. También he visto como la frontera entre el entender, el amor y la libertad es muy difusa.
Asimismo, he vuelto a darme cuenta que, aunque vivamos en culturas distintas o tengamos historias muy diversas, en lo más profundo estamos hechos y hechas de la misma pasta.
Por todo esto, os animo a verlo, fundamentalmente si te dedicas, de un modo u otro, a la educación...


Cicatrices

Tengo una gran cicatriz en la tripa con forma de L.
La miro y me emociono. Me recuerda que sigo viva gracias a esa herida.
Durante el invierno permanece resguardada bajo mi ropa.
Pero empieza el verano y el bikini.

Tengo celulitis en mis muslos.
Empiezo a tener celulitis en el resto de mis piernas.
No me gusta su dibujo.
Y, a la vez, me recuerda que soy mujer. O mejor, mujer madura, con historia.
Pero empieza el verano y el bikini.

No me es fácil 'lucir mis secretos'.

Una ginecóloga me preguntó un día por qué no me quitaba la cicatriz con láser. Me habló de una operación sencilla, con poco coste.
Basta dar una vuelta por la ciudad para ver diversos anuncios animándome a liposuccionar la grasa de mi celulitis.
Y me resisto.

Empieza el verano y el bikini.
Y miro. Y me miro.
Temo a algunas miradas.

Y descubro que me gustan los cuerpos expresivos, con historia.

De pronto, encuentro belleza en las cicatrices, incluso en las celulitis.
Disfruto con las pieles ajadas, vividas.
Disfruto con las sonrisas llenas de arrugas.
Disfruto también con la tersura de las más jóvenes.

Sí, mi resistencia tiene que ver con todo esto.
Son las ganas de preservar en el mundo la belleza de lo vivido.
Y me duele saber que, en los tiempos que corren, este es un deseo subversivo.

Nosotros solos



Nosotros solos podemos devaluar el oro
con no darle importancia
a sus alzas y bajas
en el mercado.
Dondequiera que hay oro
hay cadenas, tú sabes,
y si tu cadena
es el oro
mucho peor
para ti.

Plumas, caracolas
y piedras pulidas por el mar
son igualmente preciosas.
Ésta podría ser nuestra revolución:
amar lo que abunda
tanto como
lo que escasea.

- Alice Walker -

IRPF

Hoy es el día que he elegido para hacer mi declaración del IRPF.

Hace un rato, mientras limpiaba la casa, escuché en la radio las mentiras de Rajoy sobre la gran estafa ocurrida ayer.
Antes, di un paseo por el río y vi a un montón de personas participando en una carrera 'humanitaria' organizada por el banco SANTANDER en beneficio de UNICEF.
Y, para más inri, me asomo a la ventana y veo a un montón de banderas españolas con anhelo de victoria.

Y aquí sigo, organizando los papeles para hacer mi declaración del IRPF.
Con un nudo en el estómago, me pregunto si hay algún modo de rellenarla para que mi dinero no vaya a la casilla equivocada.
Y, a falta de respuestas que me satisfagan, tengo ganas de llorar.

Alivia pensar que no estoy sola, que hay más gente indignada, organizándose, creando redes y promoviendo, entre otras iniciativas, esta convocatoria.

La poesía que nace de la rabia...

Hace meses que llevo pensando sobre la rabia.
Pienso en la necesidad de escucharla para conocer qué nos dice sobre nuestras necesidades y deseos, sobre la injusticia que golpea nuestros cuerpos...
Pienso en la necesidad de expresar la verdad que la rabia esconde sin arrasar la chispa que sostiene la vida.
Y hoy encuentro en mi buzón de correos a esta palestina que canaliza de este modo su rabia...

Noviolencia en el 15-M

Una de las cosas que más me atrae del 15-M es su apuesta por la noviolencia a la hora de abrir conflictos, hacer frente a la violencia, resistir, transformar, nombrar y hacerse presente.
Es, por tanto, un movimiento que no aboga por la paz de los cementerios, sino por esa paz que no reniega de los conflictos ni se achica ante la enorme violencia que existe en el mundo.
Es una apuesta que interpela a cada persona que se acerca a él, ya que nos lleva a preguntarnos sobre la relación que cada cual establece con su propia violencia.


En una asamblea escuché a un chico decir que lo que le pide el cuerpo en realidad es poner bombas a los bancos y a diferentes instituciones. Pero ha decidido contener esa furia y actuar de forma pacífica.
Ha decidido este camino porque sabe que ese afán destructor desligitamaría sus demandas y daría más cancha al capital.
O sea, parece que él asume esta forma de actuar, no por convicción ni porque le guste especialmente la paz, sino por encontrar que, hoy por hoy, ésta es una táctica eficaz.
Tras su discurso, hubo aplausos, lo que me hace pensar que había más personas que viven la noviolencia como una mera estrategia.

En una cafetería, la camarera se acercó a Pepe, mi pareja, porque le había visto en la manifes- tación del 15 de octubre.
Nos contó que ella fue a esa convocatoria con su hijo de 7 años. A este niño no le gustan nada las multitudes y, por lo mismo, le preguntó a su madre porque tenían que estar en esa manifestación.
Ella, haciendo alarde de una cierta ironía, le contestó: 'para que tu madre no termine poniendo bombas en los bancos'.
No sé bien como este niño reaccionó a esta respuesta. Lo que sí sé es que ella, con esta afirmación, estaba diciendo que encontró en el 15-M una forma de canalizar su rabia que desplaza la violencia de su horizonte y le gusta que esto sea así.
O sea, ella no está conteniendo su violencia, está simplemente desplazándola para dar cabida a otra cosa.

Estas experiencias me han permitido comprobar que son muchas y variopintas las maneras de acatar la noviolencia como forma de hacer política.Y, evidentemente, unas están más cogidas con pinzas que otras.
Por eso, me sorprende, y me sigue emocionando, que la apuesta por la paz siga afincada en el centro, no solo del 15-M, sino de muchos movimientos que, hoy por hoy, están expandiéndose por el planeta.

Me importas

"Todos sabemos, o al menos intuimos, que el mundo está de cabeza: actuamos como si no tuviera fin lo que en realidad es finito: los combustibles fósiles y el espacio en la atmósfera para absorber sus emisiones. Y actuamos como si hubiera estrictos e inamovibles límites a lo que abunda: los recursos financieros para construir el tipo de sociedad que necesitamos.
La tarea de nuestro tiempo es darle la vuelta a esto: retar esta falsa escasez. Insistir en que tenemos los recursos como para construir una sociedad incluyente y decente, y al mismo tiempo respetar los verdaderos límites que la Tierra puede aguantar.
El cambio climático implica que tenemos una fecha límite para hacerlo. Esta vez, nuestro movimiento no puede distraerse, dividirse, agotarse y ser borrado del mapa por los acontecimientos. Esta vez tenemos que triunfar.
Y no hablo de regular los bancos e incrementar los impuestos a los ricos, aunque eso es importante.
Me refiero a cambiar los valores subyacentes que gobiernan nuestra sociedad. Eso es difícil de acomodar en una sola demanda, amigable para los medios. Y también es difícil resolver cómo hacerlo. Pero, no por ser difícil se vuelve menos urgente.
Eso es lo que veo que ocurre en esta plaza. En la manera en que se alimentan unos a otros, se dan calor unos a otros, comparten información libremente y se proveen de servicios de salud, clases de meditación y talleres.
Mi letrero favorito aquí es: “Me importas”. En una cultura que entrena a la gente a evitar la mirada del otro, a decir, “deja que se muera”, eso es una declaración profundamente radical.
Peleamos contra las más poderosas fuerzas económicas y políticas del planeta. Eso asusta. Y conforme este movimiento crezca, de fortaleza en fortaleza, asustará cada vez más.
Siempre estén concientes de que habrá la tentación de cambiar de blanco, a uno más chico, como, por ejemplo, la persona a tu lado. No caigas en la tentación. Esta vez, tratémonos como si planeáramos trabajar uno al lado del otro, en la lucha, durante muchos, muchos años. Porque la labor que tenemos ante nosotros demanda nada menos que eso.
Tratemos a este hermoso movimiento como si fuera la cosa más importante en el mundo. Porque lo es. Realmente lo es."

(Este texto es la parte final del discurso que Naomi Klein dio el pasado 6 de octubre en la Plaza Libertad, ante participantes del movimiento Ocupa Wall Street. Fue publicado íntegro en el periódico que editan los manifestantes, The Occupied Wall Street Journal. En castellano lo puedes leer aquí)

cuestión de lenguaje, cuestión de vida

Cada día que pasa, se me hace más grande la necesidad de encontrar las palabras que expresen con tino y tiento lo que ocurre, lo que me ocurre.
Necesito palabras clarificadoras, capaces de abrir horizontes.
En este sentido, me cuesta usar las palabras derecha e izquierda como forma de expresar posicionamientos políticos. Son dos palabras que tuvieron sentido en un momento dado de mi vida, pero que ahora se me han quedado cortas y, en más de una ocasión, vacías.
Propongo hablar de formas de actuar en el mundo: unas movidas por amor a lo vivo y otras movidas por el lucro económico.
Cuando digo amor a lo vivo, hablo de esa fuerza que nos impulsa a crear las condiciones para que cada vida humana pueda sacar a la luz toda su riqueza y su belleza. Lo que conlleva cuidar, no solo nuestros cuerpos y nuestras mentes, sino también nuestras relaciones y nuestro entorno, con toda su vitalidad.
Hablo, por tanto, de una política pensada para que la vida, todas las vidas, puedan ser intensamente vividas, sentidas y compartidas.

Con la esperanza de encontrarme con mucha gente que ama intensamente, no solo su propia vida, sino la VIDA, participaré el 15 de octubre en las marchas que recorrerán las calles de Madrid y de otras muchas ciudades del planeta.

Empezar.

Llevo unos días dedicada a dar forma a mi nueva creación: SINGULARES.
En realidad, SINGULARES ya existe desde hace tiempo, sólo que ahora le estoy dando un espacio donde ubicarla y dejarla crecer.

Estoy cansada, casi agotada, ¡es increíble todo lo que he llegado a hacer y pensar en un solo día!
Pero la energía, como aprendí en la escuela, no desaparece, sólo se transforma.
La verdad es que la siento multiplicarse.
Cada día, tras sentirme desfallecer, saco fuerzas justo allí donde pensaba que ya no tenía.

Como bien sabéis, mientras estoy creando este espacio, el fondo es lúgubre.
Siento, en cada paso que doy, la sombra de la debacle económica, ecológica, humana...
Y no es fácil, no me es fácil, sacar una proyecto adelante cuando se apuntala un futuro oscuro y tan sumamente inestable.

Pero, como ya os dije, la energía sigue ahí, multiplicándose.
Es la energía que nace del deseo.
Es la energía que nace del sentido.
De algún modo, este proyecto es mi respuesta a tanto desastre.
Es una respuesta hecha de amor al mundo, a los vínculos, a la vida...

Y así ando, aprendiendo a colocar los miedos en ese lugar que no avasalla al deseo, a entender que la vida implica riesgo e imprevisibilidad.
Y así camino, sin nada que, hoy por hoy, me detenga.

Intercambios...

Según he leído en esta entrevista, España tiene mucho que aprender de lo que ha pasado en Argentina.
Y, según esta otra entrevista, Argentina puede aprender también de lo que está ocurriendo en España.

Conocerse




'El conocer a los demás facilita el conocimiento de lo propio'.
- Victoria Ocampo -

Esto es lo que me ha estado pasando en Buenos Aires....

Lo llaman revolución

En una de las columnas que marcharon el sábado por Madrid vi a una chica con un cartel que decía 'me llamo Paula y no soy una mercancía'.
Es una frase muy sencilla que, de un modo sutil y profundo, toca la raíz de la cosa.
Precisamente por saberme humana y por reconocer en cada persona su capacidad de sentir y su necesidad de comer, su capacidad de pensar y su necesidad de abrigo, su capacidad de crear y su necesidad de vínculos, no me cabe en la cabeza la posibilidad de reducir toda esa riqueza a una mera mercancia.
Por todo ello, pienso que esta frase esconde la chispa capaz de dejar sin sentido el terrorismo económico que estamos viviendo.

Ayer leí una noticia que me impactó, parece que el espiritu que ha dado lugar al 15-M ha logrado algo casi impensable, que en el corazón de Israel acamparan en un mismo espacio personas de muy diferentes orígenes, tradiciones y sensibilidades.

Quizás esto ha sido posible porque, como leí en otro cartel que portaba una chica en la manifestación que recorrío el domingo pasado por el centro de Madrid 'esto es amor y lo llaman revolución'.
Es un amor que permite ver a cada ser humano con toda su humanidad y enraizar el pensamiento sobre la barbarie en el palpitar de la vida.

Quisiera ser capaz de hacer circular este amor en el local que, a partir del 7 de septiembre, estará a mi disposición para los cursos,  proyectos y seminarios que desarrollo.
Del mismo modo que este blog, el espacio se llamará SINGULARES y, como podéis ver, aún queda mucho para ir dándole forma.