Propongo manifestar nuestro miedo, nuestro dolor, nuestra rabia...
Y dar cancha suelta a nuestra alegría...
Para ello, propongo un manifiesto que diga más o menos así...
Manifestamos nuestro miedo.
Es un miedo que no nace de la fantasía o la cobardía.
Nace porque, al abrir bien los ojos, nos encontramos con una realidad peligrosa.
La fuerza arrolladora del capital está extendiendo sus tentáculos con el fin de convertir en negocio cualquier cosa, incluso aquello que permite crear, sostener, dignificar y recrear la vida humana.
Manifestamos también nuestro dolor.
Es un dolor profundo ante la destrucción, pérdida y banalización de espacios, prácticas y creaciones muy valiosas para el buen vivir de todas y de todos.
Junto al miedo y al dolor, manifestamos nuestra rabia…
Es grande la rabia que se ha instalado en nuestras entrañas ante el intento de convertirnos en rehenes y sirvientes del capital.
Manifestamos además, en contra de lo que se nos dice una y otra vez, nuestra intención de vivir intensamente estos sentimientos mientras ellos estén ahí.
Renegar de ellos significaría cerrar los ojos, seguir como si no pasara nada y embellecer lo que en realidad no tiene nada de bello. Lo que significaría también renegar de una parte importante de lo que somos.
El miedo nos permite estar alertas ante las artimañas del capital, el dolor nos permite reconocer profundamente el valor de las cosas que estamos perdiendo y la rabia nos permite detectar la crudeza de la injusticia.
Ahora bien, no queremos que nuestro miedo se convierta en ansiedad o angustia, ni que el dolor se convierta en depresión, ni que la rabia se convierta en impotencia.
Para ello, para no caer en el bloqueo y la desidia, buscamos la alegría…
No hablamos de esa alegría bobalicona que surge cuando nos ponemos una coraza y nos insensibilizamos.
Hablamos de esa otra alegría que nos invade cuando, en vez de la negación o el silencio, compartimos con otras personas lo que en realidad nos sucede, nos reconocemos en las palabras y experiencias compartidas, damos cabida al amor y al placer, encontramos fuerzas en la complicidad, nos cuidamos y nos reímos, descubrimos en la raíz de cada encuentro el aliento necesario para seguir y para luchar.
‘Vivir plenamente hacia lo interior igual que hacia lo exterior, no sacrificar nada de la realidad externa en beneficio de la interna y viceversa.’
(Etty Hillesum)
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Mucho más que una terapia
Paul me pidió que escribiera un pequeño texto sobre mi experiencia terapéutica con Antonio Guijarro
y esto fue lo que me salió:
Una tarde de 1993.
Me siento frente a un psicólogo que me dobla la edad, tiene otro sexo, tiene otra estética, ha vivido otra historia muy diferente a la mía y que, como es obvio, tiene otra mirada sobre la vida y las cosas.
Frente a esa presencia, descubro el peso de mis barreras internas, descubro mi miedo a los juicios e interpretaciones, descubro mi historia hecha de exigencias y reprimendas que me llevan a desconfiar.
Lo miro con pudor.
La voz me sale temblorosa y balbuceante.
Él me mira con cuidado y atención.
Vuelvo a verle cada cierto tiempo y, en contra de lo que me habían dicho mis miedos, él no me juzga, no me exige, no me aconseja, no me interpreta, no me obliga, no me acelera, sólo intenta entender mi forma particular de sentir y experimentar la vida.
Casi sin darme cuenta, mi voz cobra más entereza, confianza y fluidez.
Casi sin darme cuenta, su presencia se vuelve cercana.
Ya no me pesan su edad, su estética, su sexo o su historia.
Me humanizo, le humanizo.
Somos dos seres humanos, uno frente al otro, dejando atrás las máscaras.
Me regala entendimiento y aceptación.
Y las barreras internas van cediendo paso al calor, al afecto.
Me regala confianza...
Y me topo con mi propia desconfianza, con mi miedo a hacerme dueña de mi propia vida, con mi dificultad para tomar las riendas de mi libertad.
Él acoge mi miedo a la libertad y mi tendencia al control, mis sometimientos y mi angustia, mis batallas internas y mis llantos, mi coraza y mi historia.
Él me permite estar donde estoy, sin más.
Y yo, poco a poco, me re-conozco, me recupero, me descubro, me desvelo.
Poco a poco, junto al vértigo, voy cogiendo el gusto de ser quien soy.
¡Por fin entiendo!
Entiendo el fluido que estaba escondido detrás de la roca.
Entiendo que él, más que un servicio, me ofreció una relación.
Entiendo que el único modo de caminar es saber dónde estoy.
Han pasado 20 años.
En este tiempo, he experimentado como el calor, el afecto, la escucha, la confianza y la aceptación han ido calando en mi interior.
Esto me ha permitido hacer cosas que nunca pensé que sería capaz y vivirlas con una intensidad que me eran desconocidas.
De tanto en tanto lo busco y vuelvo a sentarme frente a él.
Vuelvo a sentir la profundidad de su humanidad y recupero el flujo de mis entrañas.
El daño que causan las matemáticas
Me encanta ese humor que permite entender y digerir mejor la realidad:
Osadía, pasión y necesidad
Pensar es una osadía...
Implica mirarse, comprenderse, no engañarse para evitar que el pensamiento se vea achatado, edulcorado o distorsionado por los miedos, prejuicios, acomodamientos, necesidades o angustias.
Implica salirse del parapeto de grupos, corrientes de opinión o lugares de pertenencia para poder abrirse a lo que hay sin cortapisas, darse la libertad para preguntar cualquier cosa, indagar en cada pregunta sin forzar la respuesta.
Implica tener los ojos abiertos ante lo que sucede e intentar desvelar lo que no siempre se ve a simple vista.
Pensar es una pasión...
Implica aventurarse a indagar, mirar, desvelar, iluminar y descubrir aspectos oscuros, confusos y, a menudo, poco transitados de la realidad...
Implica, por tanto, abrirnos, no solo a lo evidente, sino también a lo imprevisto...
Implica acoger cada descubrimiento con un interrogante para que éste no se vuelva rígido y dogmático...
Implica entrar en un contacto más profundo y honesto con la realidad siempre cambiante y compleja que nos toca vivir...
Pensar es una necesidad...
¿Os imagináis un mundo sin pensamiento vivo y honesto?
¿Os asusta como a mí el hecho de que incluso en la escuela se nos invite a dejar de lado el pensar?
¿No os resulte extraño, ante tanta sequía de pensamiento, escuchar en lugares muy diversos que pensamos demasiado?
Sobre esto y mucho más hablamos en el taller La Osadía de Pensar que impartí en el mes de septiembre.
Fue un reto, un gusto y una mecha para seguir osando, seguir pensando..
Implica mirarse, comprenderse, no engañarse para evitar que el pensamiento se vea achatado, edulcorado o distorsionado por los miedos, prejuicios, acomodamientos, necesidades o angustias.
Implica salirse del parapeto de grupos, corrientes de opinión o lugares de pertenencia para poder abrirse a lo que hay sin cortapisas, darse la libertad para preguntar cualquier cosa, indagar en cada pregunta sin forzar la respuesta.
Implica tener los ojos abiertos ante lo que sucede e intentar desvelar lo que no siempre se ve a simple vista.
Pensar es una pasión...
Implica aventurarse a indagar, mirar, desvelar, iluminar y descubrir aspectos oscuros, confusos y, a menudo, poco transitados de la realidad...
Implica, por tanto, abrirnos, no solo a lo evidente, sino también a lo imprevisto...
Implica acoger cada descubrimiento con un interrogante para que éste no se vuelva rígido y dogmático...
Implica entrar en un contacto más profundo y honesto con la realidad siempre cambiante y compleja que nos toca vivir...
Pensar es una necesidad...
¿Os imagináis un mundo sin pensamiento vivo y honesto?
¿Os asusta como a mí el hecho de que incluso en la escuela se nos invite a dejar de lado el pensar?
¿No os resulte extraño, ante tanta sequía de pensamiento, escuchar en lugares muy diversos que pensamos demasiado?
Sobre esto y mucho más hablamos en el taller La Osadía de Pensar que impartí en el mes de septiembre.
Fue un reto, un gusto y una mecha para seguir osando, seguir pensando..
La banalidad del mal
Hace unos días, me he vuelto a deleitar con la mirada de Margarethe von Trotta.
Esta vez con su película Hannah Arendt, donde nos cuenta una parte muy significativa de la vida de esta gran pensadora.
Como ya sabéis, Hannah Arendt, en su libro 'Eichmann en Jerusalén', hace una disertación fina de la banalidad que existe, o puede existir, en la ejecución del mal.
Nos habla, entre otras cosas, de quienes, aferrándose a la ley, a las funciones de su cargo, a los protocolos o simplemente a la inercia, dejan de hacerse responsables de sus actos y sus consecuencias.
¡Ay! Miro y lo que veo me lleva a pensar que esta reflexión sigue interpelando a mucho de lo que ocurre en nuestro presente.
Interpela a quienes, en nombre del protocolo, han dejado a una niña de ni siquiera dos años una noche entera en la UCI de un hospital sin la compañía de su madre, su padre o alguien de su confianza.
Interpeló a esa psicóloga que le dijo a una amiga mía que se está dando cuenta que, una parte significativa de la enfermedad mental de nuestro tiempo, tiene que ver una tendencia cada vez más arraigada de vivirse solo como una víctima del contexto o de las relaciones, en un ejercicio de echar balones fuera que conlleva la desresponsabilización de las riendas de la propia vida.
Interpela a esos bancarios que vendieron sus productos a quienes no entendian qué compraban por fidelidad a la política del Banco, o peor aún, que ni siquieran sabían qué vendían.
Nos interpela cuando caemos en la tentación de mirar hacia otro lado cuando olemos de cerca como el capital sigue haciendo de las suyas.
Interpeló en su día a Edward Showden que, actuando desde los dictados de su consciencia, hoy es tratado como heroe o villano, y no simplemente como un ser humano que no quiere seguir banalizando el mal.
Esta vez con su película Hannah Arendt, donde nos cuenta una parte muy significativa de la vida de esta gran pensadora.
Como ya sabéis, Hannah Arendt, en su libro 'Eichmann en Jerusalén', hace una disertación fina de la banalidad que existe, o puede existir, en la ejecución del mal.
Nos habla, entre otras cosas, de quienes, aferrándose a la ley, a las funciones de su cargo, a los protocolos o simplemente a la inercia, dejan de hacerse responsables de sus actos y sus consecuencias.
¡Ay! Miro y lo que veo me lleva a pensar que esta reflexión sigue interpelando a mucho de lo que ocurre en nuestro presente.
Interpela a quienes, en nombre del protocolo, han dejado a una niña de ni siquiera dos años una noche entera en la UCI de un hospital sin la compañía de su madre, su padre o alguien de su confianza.
Interpeló a esa psicóloga que le dijo a una amiga mía que se está dando cuenta que, una parte significativa de la enfermedad mental de nuestro tiempo, tiene que ver una tendencia cada vez más arraigada de vivirse solo como una víctima del contexto o de las relaciones, en un ejercicio de echar balones fuera que conlleva la desresponsabilización de las riendas de la propia vida.
Interpela a esos bancarios que vendieron sus productos a quienes no entendian qué compraban por fidelidad a la política del Banco, o peor aún, que ni siquieran sabían qué vendían.
Nos interpela cuando caemos en la tentación de mirar hacia otro lado cuando olemos de cerca como el capital sigue haciendo de las suyas.
Interpeló en su día a Edward Showden que, actuando desde los dictados de su consciencia, hoy es tratado como heroe o villano, y no simplemente como un ser humano que no quiere seguir banalizando el mal.
'Hacerse cargo uno mismo de responder ante la Humanidad de cada pensamiento significa vivir en esa luminosidad en que uno mismo y todos los pensamientos de uno son puestos a prueba'
- Hannah Arendt -
Taller La Osadía de Pensar
En septiembre llevaré este taller que tal vez te interese o conozcas a alguien a quien le pueda interesar...
Taller:
LA OSADÍA DE PENSAR
// Un espacio para avivar y enriquecer nuestra
capacidad de pensar //
‘Preguntar es poner en tela de juicio todo lo que se
sabe’.
- María
Zambrano –
Este es un espacio para indagar en nuestra capacidad
para pensar, hablar sobre nuestros
miedos y dificultades a la hora de poner en juego nuestras preguntas o
planteamientos, compartir estrategias y
prácticas que nos permiten dar lucidez y rigor a nuestra forma de mirar e interpretar lo que
nos rodea, entrar en contacto con la libertad, el placer y la risa que se abre
cuando nos atrevemos a pensar.
LOS MIÉRCOLES 11, 18 Y 25 DE SEPTIEMBRE
18’30 – 21 horas
Precio: 45 euros.
LUGAR:
Paseo de los
Pontones, 7, bajo interior, portal 4. Metro Puerta de Toledo.
Reservas: grahermor@gmail.com
Voces
Aquí os traigo distintas voces.
Voces que conozco gracias a otras voces, a relaciones, a afectos y amores.
Faltan muchas, muchas otras.
Unas, junto a las otras, van conformando un entramado de palabras, perspectivas, miradas, conversaciones, luces, simbólico, verdad, conflictos fértiles, interrogantes, dudas, inicio de nuevas voces.
Lo que quiero decir es que en este entramado de voces vivas y, a veces, conflictivas (me) surge la posibilidad de entender, de vivir con más consciencia y presencia, de no desfallecer.
Espero que os apetezca dar continuidad a esta entramado que, mientras esté vivo, es infinito.
Voz de Bibiana Medialdea: Una incursión a la deuda como una bola de nieve
La voz de Teresa Forcades: Una incursión a los estragos del capitalismo
¿Qué voces añadirías a este entramado?
Voces que conozco gracias a otras voces, a relaciones, a afectos y amores.
Faltan muchas, muchas otras.
Unas, junto a las otras, van conformando un entramado de palabras, perspectivas, miradas, conversaciones, luces, simbólico, verdad, conflictos fértiles, interrogantes, dudas, inicio de nuevas voces.
Lo que quiero decir es que en este entramado de voces vivas y, a veces, conflictivas (me) surge la posibilidad de entender, de vivir con más consciencia y presencia, de no desfallecer.
Espero que os apetezca dar continuidad a esta entramado que, mientras esté vivo, es infinito.
Voz de Bibiana Medialdea: Una incursión a la deuda como una bola de nieve
La voz de Teresa Forcades: Una incursión a los estragos del capitalismo
¿Qué voces añadirías a este entramado?
Consistencias
Lenteja me pregunta dónde encuentro 'la consistencia'...
Su interrogante me llevó a pararme a pensar sobre lo visto y vivido ayer. Y, sin darle muchas vueltas, recordé cuatro perlas:.
El encuentro con un grupo de matronas, enfermeras y auxiliares de enfermería que, dentro de un hospital público, se muestran ávidas por mejorar su relación, cuidado y atención a las mujeres y hombres que acuden a sus consultas. Defienden la sanidad pública sin perder el hilo que da sentido y consistencia a su trabajo.
...
Su interrogante me llevó a pararme a pensar sobre lo visto y vivido ayer. Y, sin darle muchas vueltas, recordé cuatro perlas:.
El encuentro con un grupo de matronas, enfermeras y auxiliares de enfermería que, dentro de un hospital público, se muestran ávidas por mejorar su relación, cuidado y atención a las mujeres y hombres que acuden a sus consultas. Defienden la sanidad pública sin perder el hilo que da sentido y consistencia a su trabajo.
Pepe me acogió, cuando volví a casa, con la mesa puesta y una buena conversación.
Más tarde, escuché la capacidad de Toni Martínez, en el programa La Ventana de la Ser, de usar el humor como un medio para hacer más digerible y diáfana la situación socioeconómica de nuestro país.
Finalmente, leí en este blog el deseo de Lenteja de encontrarse con más consistencia, lo que abre el camino para poder verla y reconocerla.
...
Hoy, en mi bandeja de correo, me encuentré con este video que me mandó Elena.
Necesito recordar, cada cierto tiempo, esta verdad que, a la mínima que me despisto, se me escapa de las manos:
...
Este sábado, día 1 de junio, espero encontrarme con más consistencias que me permitan seguir disfrutando de la vida sin perder sensibibilidad y capacidad de acción ante la crudeza.
Si tú también quieres ir y no sabes el recorrido o el horario de dicha convocatoria en tu ciudad, pincha aquí.
...
¡Y sigo buscando, encontrando!
LOMCE
Duele. Duele mucho. La LOMCE se ha aprobado.
Son muchas las razones para decir que no a esta ley.
Junto a esta dureza, me acompaña la certeza de que los gritos, encierros, asambleas, reflexiones, abrazos, cansancio, huelgas, manifestaciones, pancartas, camisetas o pitos no han caído en saco roto. Han dejado huella de dignidad, de resistencia, de verdad, de amor, de creatividad.¿Os imaginais el desierto sin una mano amiga que te acoja? ¿Os imaginais la sensación de vacío?
Espero, de corazón, que este golpe no impida al profesorado seguir educando sin esconder esta nueva situación debajo de la alfombra. Y, al pensar en ello, en la necesidad de educar sin distorsionar ni endulzar la realidad, me viene a la mente este video de una escuela pública de Teruel que, con sus fallos técnicos, me parece digno de difusión:
Asimismo, espero que esta tesitura tan complicada no le quite a las y los docentes la capacidad de soñar la educación que quiere poner en práctica y tomar ese sueño como brújula para seguir. En este sentido, os traigo esta entrevista a Carlos Gónzalez:
En fin, que sin aliento, relación, rabia encauzada, palabras que tocan lo real, sueños y amor a la educación es difícil seguir.
Son muchas las razones para decir que no a esta ley.
Junto a esta dureza, me acompaña la certeza de que los gritos, encierros, asambleas, reflexiones, abrazos, cansancio, huelgas, manifestaciones, pancartas, camisetas o pitos no han caído en saco roto. Han dejado huella de dignidad, de resistencia, de verdad, de amor, de creatividad.¿Os imaginais el desierto sin una mano amiga que te acoja? ¿Os imaginais la sensación de vacío?
Espero, de corazón, que este golpe no impida al profesorado seguir educando sin esconder esta nueva situación debajo de la alfombra. Y, al pensar en ello, en la necesidad de educar sin distorsionar ni endulzar la realidad, me viene a la mente este video de una escuela pública de Teruel que, con sus fallos técnicos, me parece digno de difusión:
Asimismo, espero que esta tesitura tan complicada no le quite a las y los docentes la capacidad de soñar la educación que quiere poner en práctica y tomar ese sueño como brújula para seguir. En este sentido, os traigo esta entrevista a Carlos Gónzalez:
En fin, que sin aliento, relación, rabia encauzada, palabras que tocan lo real, sueños y amor a la educación es difícil seguir.
Sí se puede...
Cada vez que escucho decir que 'no somos Grecia', 'no somos Portugal' o 'no somos Chipre' se me rompe algo por dentro.
Siento en la tripa el gusto agrio que deja uno de los máximos exponentes del capitalismo: mantener a raya los perdedores para seguir en la liga de los ganadores.
Como si la pobreza y el hambre fueran un virus que trae el destino y, en un 'madresita, que me quede como estoy', necesitaramos de una gruesa frontera para defendernos de esa lacra.
Se trata de un juego simbólico perverso que da la espalda a la posibilidad de crear algo más humano con quienes más sufren por miedo al contagio, o sea, nos quita inteligencia para entender que el virus que realmente daña es esa lógica capitalista que tiende a dejar desechos allí donde pisa.
Por todo ello, en el día de hoy, en el segundo aniversario del 15-M, agradezco que sigan vivos tanto este como otros hilos de indignación que, de forma transfronteriza, saben mirar fuera de este parámetro tan estrecho. Sin ellos, no creo que hubiera podido respirar como respiro ahora.
Siento en la tripa el gusto agrio que deja uno de los máximos exponentes del capitalismo: mantener a raya los perdedores para seguir en la liga de los ganadores.
Como si la pobreza y el hambre fueran un virus que trae el destino y, en un 'madresita, que me quede como estoy', necesitaramos de una gruesa frontera para defendernos de esa lacra.
Se trata de un juego simbólico perverso que da la espalda a la posibilidad de crear algo más humano con quienes más sufren por miedo al contagio, o sea, nos quita inteligencia para entender que el virus que realmente daña es esa lógica capitalista que tiende a dejar desechos allí donde pisa.
Por todo ello, en el día de hoy, en el segundo aniversario del 15-M, agradezco que sigan vivos tanto este como otros hilos de indignación que, de forma transfronteriza, saben mirar fuera de este parámetro tan estrecho. Sin ellos, no creo que hubiera podido respirar como respiro ahora.
Madres
Hoy pienso en las madres.
Miro mi ombligo.
Recuerdo que un día me trajeron al mundo.
Mi presencia en este mundo no es obra de Dios ni de un Estado.
Nací gracias a un cuerpo de mujer. Mi madre.
Y me pongo a imaginar.
Imagino un mundo donde cada mujer habita plenamente su cuerpo y, desde ahí, goza con total libertad.
Imagino un mundo donde todas y todos somos capaces de sabernos cuerpo, lo que nos permite reconocer nuestro origen y dejar de lado las voladuras mentales que nos desenraizan de lo que en realidad somos.
Imagino un mundo donde cada mujer decide realmente qué hacer con la posiblidad de dar luz a otra vida sin verse abocada a la maternidad como único destino.
Imagino un mundo lleno de palabras verdaderas sobre la maternidad, palabras enraizadas en el cuerpo y en la experiencia concreta de cada madre, palabras que nos permiten dejar de lado la mística y los estereotipos para entrar en el territorio de lo real.
Imagino un mundo capaz de reconocer y valorar formas diversas, creativas y variopintas de ser y de no ser madre.
Imagino un mundo donde las mujeres somos dueñas de nuestros cuerpos y de nuestras vidas.
Hoy, día de la madre, doy gracias a esa genealogía de mujeres que ha abierto fronteras para que todo esto sea pensable y, por lo mismo, sea abono para caminar con más presencia, fuerza y alegria.
Doy gracias a esta genealogía que ha puesto palabras que me permiten hoy reconocer a mi madre como una mujer de carne y hueso, o sea, me permite dar valor a todo lo que me ha dado sin quedarme atrapada en las idealizaciones en torno a lo que debería ser y no es.
Miro mi ombligo.
Recuerdo que un día me trajeron al mundo.
Mi presencia en este mundo no es obra de Dios ni de un Estado.
Nací gracias a un cuerpo de mujer. Mi madre.
Y me pongo a imaginar.
Imagino un mundo donde cada mujer habita plenamente su cuerpo y, desde ahí, goza con total libertad.
Imagino un mundo donde todas y todos somos capaces de sabernos cuerpo, lo que nos permite reconocer nuestro origen y dejar de lado las voladuras mentales que nos desenraizan de lo que en realidad somos.
Imagino un mundo donde cada mujer decide realmente qué hacer con la posiblidad de dar luz a otra vida sin verse abocada a la maternidad como único destino.
Imagino un mundo lleno de palabras verdaderas sobre la maternidad, palabras enraizadas en el cuerpo y en la experiencia concreta de cada madre, palabras que nos permiten dejar de lado la mística y los estereotipos para entrar en el territorio de lo real.
Imagino un mundo capaz de reconocer y valorar formas diversas, creativas y variopintas de ser y de no ser madre.
Imagino un mundo donde las mujeres somos dueñas de nuestros cuerpos y de nuestras vidas.
Hoy, día de la madre, doy gracias a esa genealogía de mujeres que ha abierto fronteras para que todo esto sea pensable y, por lo mismo, sea abono para caminar con más presencia, fuerza y alegria.
Doy gracias a esta genealogía que ha puesto palabras que me permiten hoy reconocer a mi madre como una mujer de carne y hueso, o sea, me permite dar valor a todo lo que me ha dado sin quedarme atrapada en las idealizaciones en torno a lo que debería ser y no es.
Promesas incumplibles
¿Prometer amor no es una forma de intentar controlar lo que es incontrolable?
Esto fue lo que pensé cuando me encontré con esta pintada...
Esto fue lo que pensé cuando me encontré con esta pintada...
Estar bien
Hoy me acordé de esta frase que la repetía la abuela de una amiga que, aunque pueda parecer simple, yo la siento llena de profundidad: "Qué bien se está cuando se está bien."
Juego
'El que los jóvenes jueguen ha sido... la esencia de la juventud. (...) La forma de todo humano hacer es la del juego. Desde los negocios de la política hasta el arte y el ejercicio del pensamiento. Y más resplandecientemente en la educación y en el estudio. Pues como es sabido y no recordado, escuela viene de ocio, y aula significa un lugar vacío - como la flauta'
- María Zambrano-
Locura
Hasta hace bien poco, no había pensado seriamente en el significado de la palabra locura ni de lo que ésta supone para quien la sufre.
Desde una visión romanticista de la enfermedad mental, no terminaba de entender el significado profundo de esa desconexión total y absoluta de la realidad que sucede sin que medie la consciencia ni la elección.
Por no hablar de la desorientación, el miedo o el dolor que conlleva este conjunto de enfermedades que, unido a la invisibilidad, discriminación y violencia que son objeto en nuestra sociedad, da lugar a un cóctel muy difícil de sostener.
Pero, en realidad, no es de la locura de lo que quiero hablar.
Lo que en realidad me tiene asombrada es la ligereza y frecuencia con la que he usado la palabra locura para referirme a distintas situaciones que no entiendo, no comparto o me dan miedo.
He usado la palabra locura para hablar de esa política económica que nos asfixia o de la pasividad ante el deterioro de nuestro planeta.
Pero ahora, cuando me he acercado más a la experiencia de la locura, ya no quiero usar dicha palabra para hablar de este tipo de prácticas y situaciones.
No querer ver no es lo mismo que no poder hacerlo, la falta absoluta de empatía no es lo mismo que la incapacidad para entrar en contacto con lo que nos rodea, la maldad no es lo mismo que verse invadido o invadida por alucinaciones.
No, no quiero usar esta palabra para hablar de lo que no es locura porque no quiero quitar ni una pizca de responsabilidad a quien elige no ver, no pensar, desligarse de su entorno, beneficiarse a costa de la vida de las y los demás, etc.
Tampoco quiero llamarme loca porque no quiero desresponsabilizarme de mi propia vida.
Soy consciente de que no he hablado de la etiqueta 'locura' como arma de poder...
Quizás otro día...
Desde una visión romanticista de la enfermedad mental, no terminaba de entender el significado profundo de esa desconexión total y absoluta de la realidad que sucede sin que medie la consciencia ni la elección.
Por no hablar de la desorientación, el miedo o el dolor que conlleva este conjunto de enfermedades que, unido a la invisibilidad, discriminación y violencia que son objeto en nuestra sociedad, da lugar a un cóctel muy difícil de sostener.
Pero, en realidad, no es de la locura de lo que quiero hablar.
Lo que en realidad me tiene asombrada es la ligereza y frecuencia con la que he usado la palabra locura para referirme a distintas situaciones que no entiendo, no comparto o me dan miedo.
He usado la palabra locura para hablar de esa política económica que nos asfixia o de la pasividad ante el deterioro de nuestro planeta.
Pero ahora, cuando me he acercado más a la experiencia de la locura, ya no quiero usar dicha palabra para hablar de este tipo de prácticas y situaciones.
No querer ver no es lo mismo que no poder hacerlo, la falta absoluta de empatía no es lo mismo que la incapacidad para entrar en contacto con lo que nos rodea, la maldad no es lo mismo que verse invadido o invadida por alucinaciones.
No, no quiero usar esta palabra para hablar de lo que no es locura porque no quiero quitar ni una pizca de responsabilidad a quien elige no ver, no pensar, desligarse de su entorno, beneficiarse a costa de la vida de las y los demás, etc.
Tampoco quiero llamarme loca porque no quiero desresponsabilizarme de mi propia vida.
Soy consciente de que no he hablado de la etiqueta 'locura' como arma de poder...
Quizás otro día...
Cónclave
Cónclave significa 'con llave'.
Parece que el poder necesita una llave.
Es su forma de mantener a recaudo sus miserias.
Y de mantener a flote su fantasmagoría.
Parece que el poder necesita una llave.
Es su forma de mantener a recaudo sus miserias.
Y de mantener a flote su fantasmagoría.
Cosificación
Ayer vi este documental sobre la representación del cuerpo femenino en Estados Unidos que me pareció digno de difusión.
Al verlo, recordé este otro documental sobre la representación del cuerpo femenino en Italia:
Estos documentales me hacen recordar el chorro de vida y las posibilidades de cada voz que albergan cada cuerpo, mi cuerpo.
Y, desde ahí, me recuerdan también todo lo que nos perdemos cada vez que un cuerpo es reducido a un simple objeto de uso y/o de abuso.
Al verlo, recordé este otro documental sobre la representación del cuerpo femenino en Italia:
Estos documentales me hacen recordar el chorro de vida y las posibilidades de cada voz que albergan cada cuerpo, mi cuerpo.
Y, desde ahí, me recuerdan también todo lo que nos perdemos cada vez que un cuerpo es reducido a un simple objeto de uso y/o de abuso.
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