‘Vivir plenamente hacia lo interior igual que hacia lo exterior, no sacrificar nada de la realidad externa en beneficio de la interna y viceversa.’
(Etty Hillesum)
Mostrando entradas con la etiqueta Guerra. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Guerra. Mostrar todas las entradas

Manifestación

Propongo manifestar nuestro miedo, nuestro dolor, nuestra rabia...
Y dar cancha suelta a nuestra alegría...
Para ello, propongo un manifiesto que diga más o menos así...

Manifestamos nuestro miedo.
Es un miedo que no nace de la fantasía o la cobardía.
Nace porque, al abrir bien los ojos, nos encontramos con una realidad peligrosa.
La fuerza arrolladora del capital está extendiendo sus tentáculos con el fin de convertir en negocio cualquier cosa, incluso aquello que permite crear, sostener, dignificar y recrear la vida humana.
Manifestamos también nuestro dolor.
Es un dolor profundo ante la destrucción, pérdida y banalización de espacios, prácticas y creaciones muy valiosas para el buen vivir de todas y de todos.
Junto al miedo y al dolor, manifestamos nuestra rabia…
Es grande la rabia que se ha instalado en nuestras entrañas ante el intento de convertirnos en rehenes y sirvientes del capital.
Manifestamos además, en contra de lo que se nos dice una y otra vez, nuestra intención de vivir intensamente estos sentimientos mientras ellos estén ahí.
Renegar de ellos significaría cerrar los ojos, seguir como si no pasara nada y embellecer lo que en realidad no tiene nada de bello. Lo que significaría también renegar de una parte importante de lo que somos.
El miedo nos permite estar alertas ante las artimañas del capital, el dolor nos permite reconocer profundamente el valor de las cosas que estamos perdiendo y la rabia nos permite detectar la crudeza de la injusticia.
Ahora bien, no queremos que nuestro miedo se convierta en ansiedad o angustia, ni que el dolor se convierta en depresión, ni que la rabia se convierta en impotencia.
Para ello, para no caer en el bloqueo y la desidia, buscamos la alegría…
No hablamos de esa alegría bobalicona que surge cuando nos ponemos una coraza y nos insensibilizamos.
Hablamos de esa otra alegría que nos invade cuando, en vez de la negación o el silencio, compartimos con otras personas lo que en realidad nos sucede, nos reconocemos en las palabras y experiencias compartidas, damos cabida al amor y al placer, encontramos fuerzas en la complicidad, nos cuidamos y nos reímos, descubrimos en la raíz de cada encuentro el aliento necesario para seguir y para luchar.

Una imagen

http://periodismohumano.com/en-conflicto/rebelion-en-el-parque.html
Estoy fascinada con esta imagen de las protestas de Turquía.
Esta chica, al abrir su cuerpo a la carga policial y no oponer ningún tipo de resistencia, hace de espejo a dicha carga y a su desproporción.
Lo hace con dignidad, fuerza vital, belleza y ningún atisbo de violencia.
Luego, cuando se deja acoger por este chico, da la impresión que baila, como si el equilibrio, la forma y el ritmo fueran importantes para ella.

Goteo... ¿sin fin?



Hace unos días me enteré que el gobierno griego ha emitido un decreto que permite llevar a la cárcel al profesorado que haga huelga en este mes...
Y el Banco de España propone contratar por un sueldo inferior al salario mínimo...
¡Ay! Me asusta pensar que esta deriva dictatorial no tenga freno.

Primero de mayo

Empleo escaso... tendiendo a la esclavitud.
Parados y paradas sin aliento ni horizonte digno. 
Mujeres sobrecargadas ante los desechos del capital.
Juventud desesperanzada buscando suerte en otras fronteras.
Hombres y mujeres cobijándose bajo cartones.
Ropas ajadas, salud cuarteada, educación de plástico.
¿Qué decir de la infancia?
Ensañamiento capitalista, políticas sanguinarias.

Hoy es el día del trabajo...
¿De qué trabajo hablamos? 

Saldré a las calles buscando un grito que valga la pena gritar.

Pulso

Parece que la mano de hierro que caracterizaba a Margaret Thatcher sigue arrasando.
Es tanta su fuerza que ya no tiene reparos en pisotear cualquier ley, aunque ésta sea el fundamento de un Estado.
El pulso al Tribunal Constitucional de Portugal me ha hecho saber que esta guerra es muy, muy, muy ardua.
Desde esa consciencia, me vuelvo a emocionar con esta canción...



...



Como dijo Jose Luis Sampedro, el tiempo no es oro, el tiempo es vida.
Esa mirada que, a pesar del tiempo vivido, seguía con mucha chispa.
En el día de hoy, esa mirada y esa sonrisa me dan fuerzas y ganas de vivir.

Farmaceuticas

Me hablaron de un medicamento que podría mejorar sustancialmente mi estado de salud.
Me dijeron que tenían que hacer una petición a inspección médica muy, pero que muy consistente, para que me lo pudieran dar.
¿Por qué? Porque no está pensado especificamente para mi enfermedad y porque es muy, muy, muy caro.
Me sugirieron otro medicamento, con peor pronóstico y mayores efectos secundarios. Me negué.
Después de meses, finalmente me concedieron el medicamento del que me habían hablado.
Me dieron una factura informativa, donde pude ver que cada pastilla cuesta veinte euros.
Al principio tomaba una pastilla al día, ahora solo tomo media. La mayoría de quienes toman este medicamento, toman cuatro al día.
¿Por qué es tan caro? Porque Novartis, con el beneplácito de la O.M.S., lo ha estipulado así.
El otro día leí que el Tribunal Supremo de la India ha aprobado que este país fabrique este medicamento como genérico, lo que significa una reducción de un 93% en su coste.
¿A quién le comprará este medicamento nuestro gobierno? Me temo que no será a la India.
Temo que cualquier día me digan que nuestro sistema nacional de salud no puede costear dicho medicamento...
Y ahí seguimos con los recortes...

Cosificación

Ayer vi este documental sobre la representación del cuerpo femenino en Estados Unidos que me pareció digno de difusión.
Al verlo, recordé este otro documental sobre la representación del cuerpo femenino en Italia:


Estos documentales me hacen recordar el chorro de vida y las posibilidades de cada voz que albergan cada cuerpo, mi cuerpo.
Y, desde ahí, me recuerdan también todo lo que nos perdemos cada vez que un cuerpo es reducido a un simple objeto de uso y/o de abuso.

Crispación

Hay momentos en los que la falta de concordancia entre las palabras y las cosas es tan grotesca que despierta la extrañeza y también la risa.
Eso fue lo que me pasó ayer cuando iba en el autobús...

Un señor, muy indignado, empezó a gritar contra 'Rajoy y esa panda de ladrones'.
Una mujer le dijo que no entendía porqué se ponía así si, en el fondo, son todos iguales.
(Y yo para mis adentros: ¿Iguales en qué?,
¿Habrá algunos más iguales que otros?, ¿Quiénes son Todos?)
La cosa se fue calentando y cada vez había más personas participando en esta disputa. Parecía una escena de Aquí no hay quien viva.
De pronto, escuché a este señor dirigirse a todo el autobús: 'seguro que si fuera Zapatero el que estuviera embarrado en la mierda de la corrupción no seriais tan condescendientes'...
(Yo y dos señoras que estaban delante de mí nos reímos porque nos parecía absurdo que nos hablara en estos términos sin saber quiénes somos ni qué sentimos. 
Me mantuve callada y pensé: ¿Condescendientes en qué?, ¿En este autobús habrá personas más condescendientes que otras?, ¿Somos una masa sin cortes ni complejidad?)
Pero la cosa siguió. Una señora muy alterada le dijo: ¡Usted es un comunista y un anarquista! Nos queréis quitar el Valle de los Caídos.
(Mi vocecita interna me dijo con sorna: parece que esta señora hizo un tótum revolutum al identificar comunismo con anarquismo y ambos términos con indignación ante la corrupción del gobierno y todo ello con la pretensión de eliminar los símbolos franquistas de este país... ¡Uff, qué lío!)
A estas alturas, yo ya no sabía si reír, si mirar para otro lado o coger mi libro y embarcarme en él. Pero no pude evitar escuchar a una de las mujeres que estaban delante de mí decir: ¡Mira que fascista es esta señora que, ante la opinión de este hombre, no se le ocurre otra cosa que insultarle!
(No pude evitar seguir pensando en lo que sucedía: para esta mujer fascismo es sinónimo de insultar a quien opina de forma diferente y comunismo o anarquismo son simplemente insultos... ¡Vaya tela!)
El señor contestó a la señora que le había increpado: ¡lo que os jode es que media España esté en la calle manifestándose contra este gobierno!
(¿Qué significa España para este señor?, ¿Cuántas personas componen la mitad de España?, 
¿Es lo mismo mitad que media?)

¿Es a esta falta de rigor a lo que llaman crispación?
Menos mal que cerca de mí había un hombre muerto de risa ante este espectáculo.

Calor

Ella tiene más tiempo para estar con sus hijos, para distinguir lo superfluo de lo importante, para manifestarse y para empezar a vivir de lo que siempre le gustó. Con todo, cuando mira por la ventana, se siente vencida.
Ella hizo de su cuerpo un parapeto ante algunos desahucios y se llevó la emoción de la contundencia y la unión.
Ella tiene rabia, mucha rabia. Y no quiere que nadie se la quite.
Ella siente pena cuando ve que aquellos proyectos que creó junto a otras, a los que tanto le costó dar vida y sentido, ahora están siendo pisoteados, pervertidos, banalizados.
Ella sigue acompañando a otras mujeres a dar vida. Lo hace con sentido y cuidado. Lo hace fuera de la lógica del capital mientras es pisoteada por esa misma lógica.
Ella se siente arropada por otras mujeres. Esto le permite hacer malabarismos y ponerse a disposición de quienes ya no tenen equilibrio que sostener.
Ella llora en busca de un puente que le permita mantener un vínculo entre la comodidad de su barrio y la dureza de ese otro barrio donde va a trabajar cada mañana y se descorazona cuando la crudeza del presente se le presenta despojada de futuro.
Ella anda perpleja por la velocidad de la descomposición.
Ella se cuela en el metro con la piel muy alerta, casi animal. Una alerta que se distosionó cuando pidió el alta voluntaria para no perder el trabajo. Y crea, crea más que nunca.
Ella no se conforma con 'salvar lo público', ella quiere ir más allá y seguir preguntándose qué se puede hacer para que lo público funcione mejor.
Ella nos cuenta que la reforma penal está ahí y que ahora la resistencia pacífica es delito y el auxilio a personas inmigrantes también. Se siente culpable porque tiene casa y trabajo.
Ella tiene miedo de su propia violencia y no sabe qué hubiera hecho con ella si su cuerpo fuera más fuerte, más grande, del otro sexo. Se pregunta cómo es posible que Bárcenas siga caminando sin ninguna magulladura en su cuerpo.
Ella sabe que su hijo aprenderá a leer y a escribir porque está dispuesta a enseñárselo. Sabe... sabe... y por eso tiene miedo. Tiene miedo de que el destino femenino vuelva a ser el remendar los destrozos de quienes juegan a eso de ver quien la tiene más larga...
Ella tiene miedo de no poder volver a casa sola y se da cuenta de que algo no va bien porque su madre le regala tuppers con comida recién hecha cuando en realidad no la necesita.
Ella no vivió por encima de sus posibilidades y ahora no entiende porque se han reducido tanto sus opciones vitales
Ella no quiere emigrar, quiere tener la posibilidad de tener hijas e hijos y también la de no dar a luz.
Ella siente un nudo en el estómago al pensar que ese legado dejado por nuestras predecesoras puede ser barrido de un plumazo, aunque siga presente en nuestras entrañas.
Ella. Ella. Ella. Ellas. Nosotras. Tú y yo.
Nosotras hablamos de la experiencia, compartimos el dolor y la rabia, ponemos en juego nuestra impotencia, nos reímos por el cosquilleo de la vida que persiste en estar, ponemos rostro a los datos y datos a cada gesto y, como si se tratara de una catarsis, nos aligeramos, nos fortalecemos, nos humanizamos...
Esto es lo que ocurrió ayer en la reunión de Mujeres Singulares y es lo que me encantaría que ocurriera en cada uno de los rincones de este país.

Más frío

Sigue el frío. Sigo con mi tempo lento.
En este país, existen cuatro millones de personas que pasan frío, mucho frío. Algunas de ellas se han enfermado y otras incluso han muerto. No pueden pagar el calor que necesitan.
Bajo mi mantira y con el radiador apagado, siento una desazón escalofriante y, al leer que, en 2012, los ingresos de las cien personas más ricas del planeta podrían acabar cuatro veces con la pobreza mundial, casi me congelo.
Y ahí sigue la vida, la risa y el humor que, cuando logran dar movimiento al hielo y también su sopor, calientan con la fuerza de una buena taza de caldo:



Frío

Mientras resguardo mi energía a base de tempo lento... siento el frío en el rostro, descubro la belleza del cielo, escucho voces queridas y estimulantes, disfruto de ese sol que no logra calentar....
Mientras me resguardo, ocurren cosas como esta...
Y ahora, con la mantita en las piernas y el radiador encendido, el frío permanece en mis entrañas.

Las manos que mecen nuestra salud II

Ayer por la noche, en El Intermedio, vi este croquis de lo que supuso el modelo Alzira (País Valencià) de privatización sanitaria y que complementa la información que os pasé en la anterior entrada de este blog.

Ojalá lo logremos evitar...


Las manos que mecen nuestra salud

Os dejo este video en el que Antonio Burgueño, director general de hospitales de la Comunidad de Madrid, desvela su forma de entender la salud pública.
No me gusta traer este tipo de voces a este blog pero, en esta ocasión, me ha parecido oportuno porque, sin necesidad de buscar voces críticas, es fácil comprender sin mucho esfuerzo y con mucha claridad qué piensan quienes mecen los recursos sanitarios de este gobierno...


Una mañana cualquiera

Ayer por la mañana, de camino al hospital, me entretuve mirando por la ventana del autobús.
Al pasar frente al Corte Inglés vi a una pareja que, a modo de estatua, estaba inmovilizada y llevaba una pancarta que decía algo así: 'no más víctimas de la moda'.
Me hizo gracia verlos pero me inquietó profundamente los ocho policías que les vigilaban.
¿A quién protegían y de qué?

Ya en la puerta del hospital, me sorprendió un grupo formado por personal sanitario y pacientes.
Tenían mucha energía, gritaban, bailaban y cantaban.
Entre otras muchas cosas dijeron:
'¡Ningún enfermo es ilegal!'
'¡No nos piden sacrificios, nos sacrifican!'
Y, una vez más, ahí estaba la policia, 'vigilando'.

El hospital estaba lleno de pancartas, pintadas, dibujos, mesas informativas.
Se me saltaron las lágrimas al ver la cola de gente que se había formado para firmar a favor de la sanidad pública.

Entré para hacerme una ecografía.
El ecógrafo ya me conoce. Como ha ocurrido otras muchas veces, necestó veinte minutos para hacerme esta prueba.
Me volví a emocionar cuando me acordé de las dos veces que me derivaron a un centro privado para hacerme esto mismo y  me despacharon en cinco minutos.

Volví a coger el autobús.
Iba lleno, demasiado lleno para ser el autobús que pasa por la puerta de dos hospitales.
A través de la ventanilla, disfruté de las hojas del otoño bailoteando por las aceras y me llamaron la atención tantos contenedores amarillos llenos de basura.

Ya en casa, mientras hacía la comida, escuché una noticia que me desconcertó.
Según el Papa, no es cierto que en el portal donde nació Jesucristo hubiera habido ningún tipo de animal, pero sí es cierto que su madre le dio a luz a través de un parto virginal.
Seguí escuchando la radio y, cuando hicieron mención a  las nuevas tasas judiciales, ya no sabía bien en qué siglo estoy viviendo y me dispuse a poner la mesa.

Tozudez

Parece que la metáfora del barco tiene éxito para describir este momento histórico, es fácil encontrarse con ella.

Estamos en un barco a la deriva.
Un barco que se hunde.
Un barco que solo tiene salvavidas para el capitán y unos pocos miembros de la tripulación.
Una patera rodeada de tiburones ávidos por rescatarnos.

Ay!! Son tantos y tan contundentes los agujeros de este barco que cuesta mirar sin echarse a temblar y, por ello, la tentación de cerrar los ojos es grande, muy grande.
Pero, ¿os imaginais un barco que se hunde mientras gran parte del pasaje tiene los ojos cerrados?

Pues eso, la realidad es muy tozuda y, por mucho que cierre los ojos, no lograré detenerla.
Con los ojos cerrados, viviría pisando sin mirar por donde piso, sin entender el sentido de cada paso que doy, algo mareada y sin rumbo.
Ésta, la realidad, se me presentaría una y otra vez, como si quisiera pillarme, como si ella y yo estuviéramos jugando al pilla-pilla sin descansar, sin tregua ni reglas claras.
Desde ahí, no podría preguntarme cómo vivir esta realidad del mejor modo posible ni buscar una respuesta que me convenza.
No podría acoger el sufrimiento de las y los demás. No podría acoger siquiera mi propio sufrimiento cuando esta realidad me alcance con todas sus garras.
No podría resistirme al desastre ni tampoco crear o apoyar alternativas viables y humanas.

Por esto, por todo esto y mucho más, os propongo que abramos los ojos en compañía, conversando, apoyándonos, abrazándonos, nombrando, pensando, cuidándonos, creando.
Que lo hagamos reconociendo, nombrando y entendiendo nuestras dificultades y resistencias, nuestra propia realidad interna.
Que lo hagamos del modo que cada cual necesite para que le sea soportable.
Que lo hagamos con tiento y con tino.

¡Respira y grita!

Es tanto lo que diría sobre la necesidad de secundar la huelga del 14 de noviembre...
...pero he decidido dejaros aquí este video, por la lucidez con la que lo explica...


Espero veros ese día por las calles para abrazarnos, respirar y gritar...