‘Vivir plenamente hacia lo interior igual que hacia lo exterior, no sacrificar nada de la realidad externa en beneficio de la interna y viceversa.’
(Etty Hillesum)
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¿Es posible amar y ser libre a la vez?

Kati Horna




El próximo 14 de octubre empieza el taller '¿Es posible amar y ser libre a la vez?' que impartiré en el Entredós.
Si te interesa o conoces a alguien a quien le pueda interesar, aquí tienes la información:
Información del taller ¿Es posible amar y ser libre a la vez?

Sala de espera

Son casi tres semanas.
Día tras día, de lunes a viernes, he estado en la sala de espera para el tratamiento de mi madre.

Sonrisas que delatan un fondo de dolor, que señalan alivio, que muestran complicidad.
Charlas y risas que dan color a la asepsia que nos rodea.

Mujeres mayores acompañadas de sus hijas.
Mujeres jóvenes o de mediana edad que acuden solas, con sus hijas o con sus madres.
Hombres acompañados de sus mujeres.
Un hombre, solo uno, que acude solo.
Un hombre, solo uno, que acompaña a su mujer.
¿Casualidad?

Me entero que la privatización de seis hospitales madrileños sigue adelante.
No quiero pensar en la burbuja sanitaria que se está gestando.
No quiero pensar en el dolor, alivio y complicidad de las salas de espera de un futuro no muy lejano.
No quiero pensar en la energía de las cuidadoras.

Cansada de tanto ajetreo, agradecida por la sanidad pública que aún tenemos y con mucha impotencia, me tomo una infusión de té verde con piña...

Cuidarse del cuidado

Alguien está mal y la gente, para no molestar, no le llama ni le va a visitar y, a veces, ni siquiera le pregunta si necesita ayuda.
Alguien está mal y, para no molestar, no llama ni pide ayuda.
Alguien está mal y hay una persona que decide ayudarle. Para ello, hace lo que cree que le puede venir bien. Y se enfada porque 'alguien' no agradece lo que en realidad no necesita.
Alguien está mal y hay una persona que se ofrece para lo que necesite. 'Alguien' se lo agradece, pero sigue sin tener la certeza de que no va a molestar.
¿Reconoceis esto que os cuento?

¿Y todo esto es en realidad por no molestar?
¿O es una dificultad para enfrentarnos a las propias necesidades, a la relación, al ejercicio del cuidado, a la vida con sus imprevistos?
¿O es tal vez una forma rosa de entender la vida, donde cualquier molestia estorba?
¿O quizás es solo una forma enrevesada de cuidarse del cuidar?
Soledad, recelo, descuido... que van calando como si se tratara de algo normal y, cuando el cuidarse o el cuidar se impone, la desorientación está servida...

Pues eso, a veces la vida se nos presenta con llagas y dolores.
Todo un reto.
Molestarse en cuidar, molestarse en cuidarse, molestarse en pedir, molestarse en escuchar y acoger.
Más dificil todavía, molestarse en cuidarse mientras se cuida, en medir las propias fuerzas, en respirar.

¿Cómo hacerlo cuando no hay costumbre de mirar a la culpa a la cara y colocarla en un sitio en el que no estorbe tanto?
¿Cómo hacerlo cuando, con tantos paños calientes, no nos decimos la verdad?
¿Cómo hacerlo cuando en vez de una tribu nos encontramos con la demoledora atomización?

Me despido por unas semanas de vosotras y vosotros.
Con ganas de aprender de este reto y con un poco de inquietud, estaré cuidando a mi madre y, en la medida de la que soy capaz, cuidándome.

Inconsistencias

Haciendo zapping, me detengo en el anuncio sobre tintes para el pelo de Llongueras.
En él, Luis Llongueras dice que como la vida no es gris, como la vida es de color, debemos llevar color a nuestro pelo.
Lo dice con su pelo canoso, totalmente gris.
...

En un mitín, Estéban Gónzalez Pons dio enfásis a su adversión hacia los asesinatos machistas llamando a este tipo de asesinos 'hijos de puta'.
Lo dijo como si las mujeres prostituídas tuvieran algo que ver con el origen de todo esto y, además, como si ellas estuvieran totalmente libres de sufrir este tipo de violencia.
...

Rajoy nos presenta como buena noticia el hecho de que 'hayamos tocado fondo'.

...

Entre la risa y el dolor, desvío mi mirada hacia otros lugares en los que, ¡menos mal!, sí encuentro consistencia.

Madres

Hoy pienso en las madres.
Miro mi ombligo.
Recuerdo que un día me trajeron al mundo.
Mi presencia en este mundo no es obra de Dios ni de un Estado.
Nací gracias a un cuerpo de mujer. Mi madre.

Y me pongo a imaginar.
Imagino un mundo donde cada mujer habita plenamente su cuerpo y, desde ahí, goza con total libertad.
Imagino un mundo donde todas y todos somos capaces de sabernos cuerpo, lo que nos permite reconocer nuestro origen y dejar de lado las voladuras mentales que nos desenraizan de lo que en realidad somos.
Imagino un mundo donde cada mujer decide realmente qué hacer con la posiblidad de dar luz a otra vida sin verse abocada a la maternidad como único destino.
Imagino un mundo lleno de palabras verdaderas sobre la maternidad, palabras enraizadas en el cuerpo y en la experiencia concreta de cada madre, palabras que nos permiten dejar de lado la mística y los estereotipos para entrar en el territorio de lo real.
Imagino un mundo capaz de reconocer y valorar formas diversas, creativas y variopintas de ser y de no ser madre.
Imagino un mundo donde las mujeres somos dueñas de nuestros cuerpos y de nuestras vidas.

Hoy, día de la madre, doy gracias a esa genealogía de mujeres que ha abierto fronteras para que todo esto sea pensable y, por lo mismo, sea abono para caminar con más presencia, fuerza y alegria.
Doy gracias a esta genealogía que ha puesto palabras que me permiten hoy reconocer a mi madre como una mujer de carne y hueso, o sea, me permite dar valor a todo lo que me ha dado sin quedarme atrapada en las idealizaciones en torno a lo que debería ser y no es.

¿Somos guapas?

¡Cuántas veces nos hemos mirado al espejo!
...

¡Cuántas veces hemos visto nuestra imagen deformada acentuando el impacto de la gordura de unos muslos, de la delgadez de unas caderas o del blancor de una cana!
¡Cuántas veces hemos sentido el peso de no dar la talla y estar expuestas a 'ser del montón'!
¡Cuántas veces hemos sentido el peso de dar la talla y estar expuestas a 'ser elegida solo por ello'!
¡Cuántas veces hemos sucumbido a la tentación de cambiar de cuerpo para que quepa en la talla re - marcada!
¡Cuánto veces hemos querido taparnos los oídos para no escuchar los comentarios que alientan este desatino!
¡Cuántas veces...! ¡Cuánto dolor! ¡Cuánta rabia! ¡Cuánta violencia! ¡Cuánta frustración!

...


¡Cuántas veces hemos querido romper el espejo!
¡Cuántas veces, mirándolo de soslayo, hemos deseado no ser cuerpo, no ser mujer!
No pintarse, no mirarse... ¿Ser neutras..?.
Dicen que la belleza está en el interior, ¿qué belleza es esa que no se ve? ¿qué belleza es esa que crece dando la espalda al cuerpo?
(Pensar, pensar, desarrollar la inteligencia. Demostrar que no somos solo un cuerpo.)
Para dejar de ser un cuerpo sin cabeza, se nos invita a ser una cabeza sin cuerpo.
Una cabeza pesada, muy pesada...
¡Cuántas veces...!¡Cuántas veces...! ¡Cuánto dolor! ¡Cuánta rabia! ¡Cuánta violencia! ¡Cuánta confusión!



...

Otro camino. Fuera del patriarcado. Sueltas.
Reencuentro con el espejo y con la belleza. 
Reencuentro con la estética, con el color y la fiesta.
Una belleza que nace cuando celebramos nuestro cuerpo con todos sus vértices y matices.
Una belleza que nace cuando nuestro interior se muestra a través del cuerpo.
Una belleza que no nos escinde, que no nos esconde, que no nos disfraza, que no nos debilita ni nos martiriza.
Una belleza que nos permite alzar la voz fuera de los cánones patriarcales, que nos permite bailar sin dejar de pensar, que nos da fuerza para dar un sentido propio y libre al hecho de ser mujer.
Y sí, cuando somos capaces de entrar en contacto con este hilo, somos guapas, muy guapas...
Todas las que participamos en el último encuentro de Mujeres Singulares lo sabemos... ¿Y tú?

De pronto, mi cuerpo...



Os dejo aquí el enlace de este video que me ha emocionado.
Es un gusto que alguien con esa fuerza y esa luz ponga palabras a esa experiencia que, en algunos aspectos, es también la mía.
¡Os animo a verlo, son solo 12 minutos!

Cosificación

Ayer vi este documental sobre la representación del cuerpo femenino en Estados Unidos que me pareció digno de difusión.
Al verlo, recordé este otro documental sobre la representación del cuerpo femenino en Italia:


Estos documentales me hacen recordar el chorro de vida y las posibilidades de cada voz que albergan cada cuerpo, mi cuerpo.
Y, desde ahí, me recuerdan también todo lo que nos perdemos cada vez que un cuerpo es reducido a un simple objeto de uso y/o de abuso.

Búsqueda

Si miro bien, si presto atención a esa energía que tantas mujeres, a lo ancho del planeta y a lo largo de la Historia, han puesto para crear, sostener, embellecer y cuidar la vida, encuentro un hilo del que tirar, encuentro una salida.
Ahí, justo ahí, en lo que surge cuando esa sabiduria y ese conjunto de prácticas se ven despojadas de estereotipación, sobreexplotación y desconsideración, veo una fuente de aprendizaje.
Hablo de un aprendizaje que, cuando se viste de atención, libertad y consciencia, deja sin fuelle y sin sentido a esa lógica capitalista y patriarcal que tanto daño hace, nos hace.
¡Feliz 8 de marzo!

La mujer de Gandhi

Hace unos días volví a ver la película Gandhi y, de pronto, ese héroe que me había conmovido en los ochenta ya no estaba, en su lugar vi a un hombre fuertemente marcado por doctrinas que, en ocasiones, facilitaron una lucha pacífica y, en otras, le llevaron a violentar a quien tenía más cerca.
Me sorprendio lo que he cambiado.

En esa película no salió lo que yo un día leí: Gandhi aprendió la 'resistencia pasiva' de las sufragistas.
Aprendió de ellas un modo de usar sus cuerpos que implica mucho más que resistencia y nada tiene de pasividad.
Aprendió de ellas, pero parece que esto no le llevó a tener una relación más cercana con su propia mujer.

Parece ser que, por doctrina, hubo un momento en el que él decidió, por motu propio y sin discutirlo con su mujer, practicar la abstinencia sexual.
Por doctrina, decidió que su mujer no tomaría los antibióticos que necesitaba, lo que la llevó a la muerte.
Por doctrina, le pareció lógico que su mujer siguiera sus pasos, sin más.

En fin...La Historia y las historias están llenas de matices.

Calor

Ella tiene más tiempo para estar con sus hijos, para distinguir lo superfluo de lo importante, para manifestarse y para empezar a vivir de lo que siempre le gustó. Con todo, cuando mira por la ventana, se siente vencida.
Ella hizo de su cuerpo un parapeto ante algunos desahucios y se llevó la emoción de la contundencia y la unión.
Ella tiene rabia, mucha rabia. Y no quiere que nadie se la quite.
Ella siente pena cuando ve que aquellos proyectos que creó junto a otras, a los que tanto le costó dar vida y sentido, ahora están siendo pisoteados, pervertidos, banalizados.
Ella sigue acompañando a otras mujeres a dar vida. Lo hace con sentido y cuidado. Lo hace fuera de la lógica del capital mientras es pisoteada por esa misma lógica.
Ella se siente arropada por otras mujeres. Esto le permite hacer malabarismos y ponerse a disposición de quienes ya no tenen equilibrio que sostener.
Ella llora en busca de un puente que le permita mantener un vínculo entre la comodidad de su barrio y la dureza de ese otro barrio donde va a trabajar cada mañana y se descorazona cuando la crudeza del presente se le presenta despojada de futuro.
Ella anda perpleja por la velocidad de la descomposición.
Ella se cuela en el metro con la piel muy alerta, casi animal. Una alerta que se distosionó cuando pidió el alta voluntaria para no perder el trabajo. Y crea, crea más que nunca.
Ella no se conforma con 'salvar lo público', ella quiere ir más allá y seguir preguntándose qué se puede hacer para que lo público funcione mejor.
Ella nos cuenta que la reforma penal está ahí y que ahora la resistencia pacífica es delito y el auxilio a personas inmigrantes también. Se siente culpable porque tiene casa y trabajo.
Ella tiene miedo de su propia violencia y no sabe qué hubiera hecho con ella si su cuerpo fuera más fuerte, más grande, del otro sexo. Se pregunta cómo es posible que Bárcenas siga caminando sin ninguna magulladura en su cuerpo.
Ella sabe que su hijo aprenderá a leer y a escribir porque está dispuesta a enseñárselo. Sabe... sabe... y por eso tiene miedo. Tiene miedo de que el destino femenino vuelva a ser el remendar los destrozos de quienes juegan a eso de ver quien la tiene más larga...
Ella tiene miedo de no poder volver a casa sola y se da cuenta de que algo no va bien porque su madre le regala tuppers con comida recién hecha cuando en realidad no la necesita.
Ella no vivió por encima de sus posibilidades y ahora no entiende porque se han reducido tanto sus opciones vitales
Ella no quiere emigrar, quiere tener la posibilidad de tener hijas e hijos y también la de no dar a luz.
Ella siente un nudo en el estómago al pensar que ese legado dejado por nuestras predecesoras puede ser barrido de un plumazo, aunque siga presente en nuestras entrañas.
Ella. Ella. Ella. Ellas. Nosotras. Tú y yo.
Nosotras hablamos de la experiencia, compartimos el dolor y la rabia, ponemos en juego nuestra impotencia, nos reímos por el cosquilleo de la vida que persiste en estar, ponemos rostro a los datos y datos a cada gesto y, como si se tratara de una catarsis, nos aligeramos, nos fortalecemos, nos humanizamos...
Esto es lo que ocurrió ayer en la reunión de Mujeres Singulares y es lo que me encantaría que ocurriera en cada uno de los rincones de este país.

No ser...

Dentro de unas semanas cumpliré 49 y no tengo hijas ni hijos.
Hay gente que, sin saber qué me ha llevado a no ser madre, me mira con pena, me dice que soy valiente o me amenaza diciéndome que me voy a arrepentir. Son actitudes que me hablan de ideas preconcebidas sobre la maternidad y la no maternidad que, cuando toman fuerza, dejan en la penumbra la singularidad de cada mujer.
El NO SER madre, hoy por hoy, no significa casi nada para mí, por el simple hecho de que se trata de un hecho que no forma parte de mi vida.
Traigo esto aquí porque, más allá de la negociación que cada mujer haya hecho consigo misma a la hora de prescindir de la maternidad, veo mucho sufrimiento por lo que podría haber sido y no es, o sea, mucho sufrimiento por algo que no forma parte de la propia vida y que, cuando se hace grande, puede llegar a bloquear lo que sí es, sí existe y sí puede traer felicidad y sentido vital.
Ante esto, hice este poema que tal vez ayude a una reflexión más ligera sobre esta realidad porque, más allá de si una mujer es o no es madre, la vida sigue:



Nombran  la que no soy
indagan en la quimera de la nada
rebuscan  dónde nunca pisé

Disertaciones estériles
No
Nunca
No soy madre

Silencio
opacidad en espejo hueco

Irreverencia
Me rio de esa maraña de ensueños
Elijo ser la que soy

Bailo

Con mi vientre plano
saboreo los sonidos que acunan
la fertilidad de mi vuelo

25-N

Mañana es 25 de noviembre.
Como ya sabéis es el día internacional para la erradicación de la violencia contra las mujeres.
En este día, quiero conmemorar el empuje de tantísimas mujeres para nombrar con lucidez las aristas y los matices de la violencia sufrida, para hacerse presentes en el mundo con su fuelle y su historia, para ser dueñas de sus cuerpos y sus vidas, para sonreír y gritar palabras que desnudan el rostro de cualquier opresión sin perder el hilo de la belleza y la ternura, para amar sin ataduras ni romanticismos rancios, para cuidar cuidándose, para pensar fuera de los parámetros patriarcales.
Es un día en el que quiero conmemorar como, a pesar de tanta violencia patriarcal, la libertad de muchas mujeres no ha cejado en su empeño de hacerse viable en el mundo.
Y aquí seguimos... viviendo, soñando e intentando dar un sentido a nuestras heridas en el que, sin negarlas, no nos paralicemos para seguir creando, trayendo palabras preciosas, transformando, viviendo...

Una mañana cualquiera

Ayer por la mañana, de camino al hospital, me entretuve mirando por la ventana del autobús.
Al pasar frente al Corte Inglés vi a una pareja que, a modo de estatua, estaba inmovilizada y llevaba una pancarta que decía algo así: 'no más víctimas de la moda'.
Me hizo gracia verlos pero me inquietó profundamente los ocho policías que les vigilaban.
¿A quién protegían y de qué?

Ya en la puerta del hospital, me sorprendió un grupo formado por personal sanitario y pacientes.
Tenían mucha energía, gritaban, bailaban y cantaban.
Entre otras muchas cosas dijeron:
'¡Ningún enfermo es ilegal!'
'¡No nos piden sacrificios, nos sacrifican!'
Y, una vez más, ahí estaba la policia, 'vigilando'.

El hospital estaba lleno de pancartas, pintadas, dibujos, mesas informativas.
Se me saltaron las lágrimas al ver la cola de gente que se había formado para firmar a favor de la sanidad pública.

Entré para hacerme una ecografía.
El ecógrafo ya me conoce. Como ha ocurrido otras muchas veces, necestó veinte minutos para hacerme esta prueba.
Me volví a emocionar cuando me acordé de las dos veces que me derivaron a un centro privado para hacerme esto mismo y  me despacharon en cinco minutos.

Volví a coger el autobús.
Iba lleno, demasiado lleno para ser el autobús que pasa por la puerta de dos hospitales.
A través de la ventanilla, disfruté de las hojas del otoño bailoteando por las aceras y me llamaron la atención tantos contenedores amarillos llenos de basura.

Ya en casa, mientras hacía la comida, escuché una noticia que me desconcertó.
Según el Papa, no es cierto que en el portal donde nació Jesucristo hubiera habido ningún tipo de animal, pero sí es cierto que su madre le dio a luz a través de un parto virginal.
Seguí escuchando la radio y, cuando hicieron mención a  las nuevas tasas judiciales, ya no sabía bien en qué siglo estoy viviendo y me dispuse a poner la mesa.

Mujeres Singulares II

El viernes pasado volvimos a reunirnos 'Mujeres Singulares'.
Hablamos sobre la experiencia real de la maternidad.
Durante nuestra charla, nos dimos cuenta que estábamos tratando una cuestión que sigue siendo tabú en nuestra cultura, un tabú cargado de mitos y cuentos de hadas que, con demasiada frecuencia, empañan, estereotipan y ocultan lo que cada mujer siente, vive, desea y necesita.

De la charla rescato algunas reflexiones que me parecieron muy significativas:
  • Cada madre tiene una experiencia única y singular que, aunque conlleve elementos similares a las de otras madres, no es reproducible por otra mujer. De ahí que, cualquier generalización sobre lo que se siente o se vive siendo madre es estereotipar la realidad.
  • Falta simbólico y palabras para nombrar y compartir las experiencias reales de maternidad sin caer en un edulcoramiento excesivo ni en el catastrofismo sin sentido.
  • No es extraño encontrarnos con mujeres que viven esa experiencia con mucha soledad. No es raro que el padre de la criatura no esté, desaparezca, no reconozca todo lo que hay en juego... No es raro tampoco que ella se vea privada de la compañia y los referentes de otras madres que buscan vivir esa experiencia con libertad, sin caricaturas ni caminos estrechos sin vías de escape.
  • El amor materno, aún siendo especial por la relación de disparidad y dependencia que conlleva, no está hecho de una pasta muy distinta a los otros amores. Lo que sí es cierto es que, en nuestra cultura, éste está imbuído de 'mucha música celestial', dando lugar a que muchas mujeres se sientan culpables o culpabilizadas cuando no quieren priorizar la relación con su hija e hijo frente a todas las cosas que ocurren en su vida.
  • No es cierto que se trate de la experiencia más maravillosa del mundo ni tampoco la peor del mundo. Es simplemente una relación que, como toda relación, será más o menos rica en función de lo que cada mujer con su criatura y sus circunstancias sea capaz de crear.
  • Nombrar y compartir la dureza, el trabajo, el esfuerzo, la soledad y todas esas sombras que a menudo conllevan la maternidad, permite pensar juntas cómo vivir esta experiencia de la mejor manera posible. Lo que quiero decir es que es posible nombrar todo esto, no como un destino implacable, sino como algo que puede ser vivido de otras maneras menos dolorosas, donde el cuidado no esté reñido con el autocuidado, donde el desarrollo de la criatura no esté reñido con el propio desarrollo vital. 
  • Pero esto no lo es todo. Algunas contaron experiencias de maternidad en las que se han sentido muy acompañadas por sus parejas desde la complicidad y el apoyo, y también por parte de amigas que han sido referentes para poder crear la relación con su criatura de un modo más ligero y amoroso. Lo que ha puesto en escena sabia fresca, ligera y libre.
  • En definitiva, poner palabras a lo real, tener referentes y ganar en confianza es el modo de vivir esa experiencia con más consciencia y creatividad.
Una vez más compruebo la potencia que tiene nombrar la propia experiencia junto a otras.
Las que hicieron este documental también saben este secreto a voces.

Malala

¿Qué significan catorce años de edad en Pakistán?
¿De dónde saca fuerzas Malala para decir la verdad sobre sus anhelos en un contexto tan hostil para las niñas?
¿De qué están hechas sus ganas de estudiar por las que ha perseverado?
¿Cómo se vive después de sentir la dureza de la muerte tan de cerca?

Pero no, no quiero saber de qué espesor es el odio de quienes intentaron matarla.
Solo quiero saber si hay alguna posibilidad de que mi aliento roce su piel.

Mujeres singulares

Singulares ya tiene un grupo de mujeres que, como no podría ser de otro modo, somos variopintas y singulares.

En nuestro primer encuentro, hemos hablado sobre el deseo o la falta de deseo de ser madre.
Éramos unas 14 mujeres y me impresionó el hecho de que cada experiencia era singular, muy distinta a la de las demás.

Algunas han traído hijas e hijos al mundo sin haberse preguntado por su deseo, unas por seguir la estela de una tradición que les venía dada y otra porque se quedó embarazada cuando creía que su cuerpo no era capaz de gestar vida.
Asimismo, había mujeres que trajeron criaturas al mundo sin haber tenido muy clara la respuesta mientras que otras han tenido muy a flor de piel este deseo desde muy niñas.
Junto a ellas, una mujer comentó que siente que este deseo está saciado en la relación que tiene con un chico que ha acogido en su casa.
Todas ellas, a la hora de acompañar a otro ser humano crecer, se han ido encontrando con momentos que han avivado su deseo y con otros en los que el deseo se ha aplacado, como ocurre con la mayoría de las relaciones significativas de nuestras vidas.

En la otra cara de la moneda, allí nos encontramos también entre mujeres que no han deseado ser madres, bien por haber estado centradas en otras cuestiones que no quisieron aparcar, bien por haber estado muy cerca de madres que han sufrido mucho en la crianza o, simplemente, por no sentirse atraídas por un proyecto de vida que implique la maternidad.
Algunas no nos hemos embarazado nunca y otras han optado por interrumpir algún embarazo.

Entre las que no son madres pero sí desean serlo, no hay unanimidad en qué consiste este deseo. Para unas, es un deseo relacionado fundamentalmente con la gestación y el parto. Para otras, con el hecho de facilitar el crecimiento de otro ser humano. Asimismo, para algunas, es un deseo de crear una familia.
Algunas han contado el dolor de haber abortado de forma natural cuando esperaban un bebé deseado.

Algunas mujeres contaron que no saben bien si lo desean o no.
Unas sienten un impulso que las lleva al 'sí' empañado por el miedo a un cambio de vida muy radical. Otras, en cambio, el impulso las lleva al 'no', pero es un impulso desdibujado por el miedo a equivocarse.

Finalmente, alguna mujer nos contó que, ante la fragilidad de su situación económica y amorosa, no se atrevía siquiera a hacerse la pregunta.

Con esto relato quiero transmitir algo que, siendo obvio, se olvida con frecuencia:
Somos muchas y variopintas, cada una con una forma singular de relacionarnos con nuestra capacidad (o no capacidad) de ser madre.
Lo que he traído aquí son solo pinceladas de una realidad mucho más compleja.
Saber que no hay un modelo prefijado ante este hecho, me da libertad y alegría.

Mientras escribo, se sigue legislando haciendo oídos sordos a las formas diversas de vivir nuestros cuerpos y nuestras vidas.


Resuello

Esta mañana fui a ver la exposición 'La Maleta Mexicana', en la que se pueden ver fotos de la Guerra Civil Española realizadas por Robert Capa, Gerda Taro y 'Chim'.
Mientras disfrutaba del talento de este trío de artistas, sentí una empatía por quienes vivieron aquella contienda como no lo había sentido hasta hoy.
Sentí también que, de algún modo, aquellas fotos contaban algo muy profundo sobre nuestro presente que me cuesta desvelar con toda su complejidad. Quizás tenga que ver con esta sensación de bombardeo, de pérdida, de injusticia, de bandos encontrados, de perplejidad e incertidumbre que nos acompaña en estos días.
Puede que me equivoque, pero percibí que no fui la única que vivió esta exposición de este modo.

No es fácil digerir tanto bombardeo.
La Unión Europea, a pesar de su gran disposición a dotar de fondos a las entidades bancarias, no se pone de acuerdo sobre la pertinencia de seguir aportando fondos a los Bancos de Alimentos. El Consejo de Ministros aprobó el anteproyecto de la nueva ley educativa cargada de centralismo, patriarcado, métodos arcaicos y deshumanización. Los rumores sobre el recorte de las pensiones van cobrando fuerza. Nuestras gobernantes hacen eco de palabras necias como las de este estudio surrealista realizado por Siemens en el que se dice que Madrid es la ciudad más sostenible del estado español. Los tentáculos dictatoriales avanzan y algunas de las personas que están organizando las manifestaciones del 25-S han sido llamadas a declarar a la Audiencia Nacional.
(....)

Como si se tratara de un refugio, en medio de este bombardeo tan doloroso y desgastante, el viernes por la tarde me encontré con otras mujeres en Singulares.
Fue un chute de vida.
Nuestra disparidad fue una fuente enorme de riqueza, la escucha y la pasión estuvieron muy presentes, el relato de las experiencias nos permitió reirnos de los clichés patriarcales y nos emocionó entender que somos diversas.

Y, como en toda guerra, sentí la fuerza del aire fresco junto a personas muy queridas que, como yo, buscan entender y cuidar este mundo, disfrutar del sol y reirse.
Como en toda guerra, cualquier pequeña victoria ayuda a seguir.

Y hoy, la fuerza que percibí en esta imagen de Gerda Taro, me ayudó a ordenar este batiburrillo de emociones en mis entrañas.