‘Vivir plenamente hacia lo interior igual que hacia lo exterior, no sacrificar nada de la realidad externa en beneficio de la interna y viceversa.’
(Etty Hillesum)

Mujeres Singulares II

El viernes pasado volvimos a reunirnos 'Mujeres Singulares'.
Hablamos sobre la experiencia real de la maternidad.
Durante nuestra charla, nos dimos cuenta que estábamos tratando una cuestión que sigue siendo tabú en nuestra cultura, un tabú cargado de mitos y cuentos de hadas que, con demasiada frecuencia, empañan, estereotipan y ocultan lo que cada mujer siente, vive, desea y necesita.

De la charla rescato algunas reflexiones que me parecieron muy significativas:
  • Cada madre tiene una experiencia única y singular que, aunque conlleve elementos similares a las de otras madres, no es reproducible por otra mujer. De ahí que, cualquier generalización sobre lo que se siente o se vive siendo madre es estereotipar la realidad.
  • Falta simbólico y palabras para nombrar y compartir las experiencias reales de maternidad sin caer en un edulcoramiento excesivo ni en el catastrofismo sin sentido.
  • No es extraño encontrarnos con mujeres que viven esa experiencia con mucha soledad. No es raro que el padre de la criatura no esté, desaparezca, no reconozca todo lo que hay en juego... No es raro tampoco que ella se vea privada de la compañia y los referentes de otras madres que buscan vivir esa experiencia con libertad, sin caricaturas ni caminos estrechos sin vías de escape.
  • El amor materno, aún siendo especial por la relación de disparidad y dependencia que conlleva, no está hecho de una pasta muy distinta a los otros amores. Lo que sí es cierto es que, en nuestra cultura, éste está imbuído de 'mucha música celestial', dando lugar a que muchas mujeres se sientan culpables o culpabilizadas cuando no quieren priorizar la relación con su hija e hijo frente a todas las cosas que ocurren en su vida.
  • No es cierto que se trate de la experiencia más maravillosa del mundo ni tampoco la peor del mundo. Es simplemente una relación que, como toda relación, será más o menos rica en función de lo que cada mujer con su criatura y sus circunstancias sea capaz de crear.
  • Nombrar y compartir la dureza, el trabajo, el esfuerzo, la soledad y todas esas sombras que a menudo conllevan la maternidad, permite pensar juntas cómo vivir esta experiencia de la mejor manera posible. Lo que quiero decir es que es posible nombrar todo esto, no como un destino implacable, sino como algo que puede ser vivido de otras maneras menos dolorosas, donde el cuidado no esté reñido con el autocuidado, donde el desarrollo de la criatura no esté reñido con el propio desarrollo vital. 
  • Pero esto no lo es todo. Algunas contaron experiencias de maternidad en las que se han sentido muy acompañadas por sus parejas desde la complicidad y el apoyo, y también por parte de amigas que han sido referentes para poder crear la relación con su criatura de un modo más ligero y amoroso. Lo que ha puesto en escena sabia fresca, ligera y libre.
  • En definitiva, poner palabras a lo real, tener referentes y ganar en confianza es el modo de vivir esa experiencia con más consciencia y creatividad.
Una vez más compruebo la potencia que tiene nombrar la propia experiencia junto a otras.
Las que hicieron este documental también saben este secreto a voces.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Graciela, me ha encantado el relato de vuestro segundo encuentro y el documental me parece genial! muchas gracias, Gra, por hacernos llegar todo esto! besos
tati

patricia t cañada dijo...

Qué lujo de encuentros y que lujo de narración.
muchas gracias