‘Vivir plenamente hacia lo interior igual que hacia lo exterior, no sacrificar nada de la realidad externa en beneficio de la interna y viceversa.’
(Etty Hillesum)
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¿Es posible amar y ser libre a la vez?

Kati Horna




El próximo 14 de octubre empieza el taller '¿Es posible amar y ser libre a la vez?' que impartiré en el Entredós.
Si te interesa o conoces a alguien a quien le pueda interesar, aquí tienes la información:
Información del taller ¿Es posible amar y ser libre a la vez?

Un reto

Ella cogió aire y le dijo que quería que la libertad fuera el motor de su relación. Le dijo también que se había propuesto estar muy atenta para no dejarse llevar por miedos o mandatos que en ocasiones la llevan a relacionarse con él de un modo impostado o automático. Y, finalmente, le habló de su deseo de que él se subiera al carro de este reto.
Él se excitó de emoción al escucharla, sus poros se abrieron, su sonrisa y sus ojos brillaron como pocas veces ella lo había visto.
Al verlo así, ella entendió que no se había equivocado, que este era el camino.
Él, como ya os lo podéis imaginar, le dijo que aceptaba el reto de escuchar atentamente su libertad y tomar la fuerza que ésta le da como una fuente fundamental para crear y recrear su relación.
Ella se emocionó al escucharle. Ella sintió miedo al escucharle. Él también sintió miedo.
¡Ay! Es que la libertad tiene el don de llevar la vida y las relaciones por vericuetos más profundos, imprevistos e insospechados, y asumirlo no resulta fácil.
Conscientes de ellos, se rieron del miedo y se dieron cuenta que el camino que querían tomar había empezado ya porque la única manera de ser libre, de ser humanamente libre, es reconocer los miedos, hablar de ellos, afrontarlos y, desde ahí, desde dónde se está, elegir en cada instante que paso tomar.
Y, con ese brillo en los ojos y esa emoción que aligera el cuerpo, siguen caminando, probando, hablando, deseando.

(Basada en una situación muy real)

Clítoris, ese gran desconocido


Os dejo aquí este documental.
Contiene información muy valiosa y fundamental sobre el cuerpo femenino que, según he podido comprobar en mi experiencia, sigue ausente o tergiversada en muchos espacios y ambientes. 
Ojalá disfruteis con él.




Sala de espera

Son casi tres semanas.
Día tras día, de lunes a viernes, he estado en la sala de espera para el tratamiento de mi madre.

Sonrisas que delatan un fondo de dolor, que señalan alivio, que muestran complicidad.
Charlas y risas que dan color a la asepsia que nos rodea.

Mujeres mayores acompañadas de sus hijas.
Mujeres jóvenes o de mediana edad que acuden solas, con sus hijas o con sus madres.
Hombres acompañados de sus mujeres.
Un hombre, solo uno, que acude solo.
Un hombre, solo uno, que acompaña a su mujer.
¿Casualidad?

Me entero que la privatización de seis hospitales madrileños sigue adelante.
No quiero pensar en la burbuja sanitaria que se está gestando.
No quiero pensar en el dolor, alivio y complicidad de las salas de espera de un futuro no muy lejano.
No quiero pensar en la energía de las cuidadoras.

Cansada de tanto ajetreo, agradecida por la sanidad pública que aún tenemos y con mucha impotencia, me tomo una infusión de té verde con piña...

Cuidarse del cuidado

Alguien está mal y la gente, para no molestar, no le llama ni le va a visitar y, a veces, ni siquiera le pregunta si necesita ayuda.
Alguien está mal y, para no molestar, no llama ni pide ayuda.
Alguien está mal y hay una persona que decide ayudarle. Para ello, hace lo que cree que le puede venir bien. Y se enfada porque 'alguien' no agradece lo que en realidad no necesita.
Alguien está mal y hay una persona que se ofrece para lo que necesite. 'Alguien' se lo agradece, pero sigue sin tener la certeza de que no va a molestar.
¿Reconoceis esto que os cuento?

¿Y todo esto es en realidad por no molestar?
¿O es una dificultad para enfrentarnos a las propias necesidades, a la relación, al ejercicio del cuidado, a la vida con sus imprevistos?
¿O es tal vez una forma rosa de entender la vida, donde cualquier molestia estorba?
¿O quizás es solo una forma enrevesada de cuidarse del cuidar?
Soledad, recelo, descuido... que van calando como si se tratara de algo normal y, cuando el cuidarse o el cuidar se impone, la desorientación está servida...

Pues eso, a veces la vida se nos presenta con llagas y dolores.
Todo un reto.
Molestarse en cuidar, molestarse en cuidarse, molestarse en pedir, molestarse en escuchar y acoger.
Más dificil todavía, molestarse en cuidarse mientras se cuida, en medir las propias fuerzas, en respirar.

¿Cómo hacerlo cuando no hay costumbre de mirar a la culpa a la cara y colocarla en un sitio en el que no estorbe tanto?
¿Cómo hacerlo cuando, con tantos paños calientes, no nos decimos la verdad?
¿Cómo hacerlo cuando en vez de una tribu nos encontramos con la demoledora atomización?

Me despido por unas semanas de vosotras y vosotros.
Con ganas de aprender de este reto y con un poco de inquietud, estaré cuidando a mi madre y, en la medida de la que soy capaz, cuidándome.

Listas para la playa

Foto de Bollo Sapiens



Al leer esta propuesta me quedé fascinada por su sencillez y acierto:

¿Cómo tener un cuerpo listo para ir a la playa?
1.Ten un cuerpo.
2. Ve a la playa.




Amar

Fotografía de Lillian Bassman

¿Cómo amar cuando nos acoraza el afán de independencia?
¿Cómo amar cuando hay miedo al dolor?
¿Cómo amar cuando huimos de nuestra vulnerabilidad?
¿Cómo amar cuando las ansias de control lo enmaraña todo?
¿Cómo amar si el amor nos visita y lo adornamos de rosa.?
¿Cómo amar cuando las palabras se empeñan en no respetar el misterio?
¿Cómo amar cuando no nos atrevemos a estar presente con todos los sentidos?

Me enseñaron un amor adornado de azúcar.
Me enseñaron la violencia que se esconde detrás de tanto empalago.
Me enseñaron a defenderme de la asfixia y el sometimiento.
Me enseñaron mis derechos y mis fortalezas.

Y el amor, ¿dónde queda?


Quiero amar, sin corazas ni control, sin artimañas ni lucha.
Quiero amar, simplemente amar.
Y dejar que el soplo de la vida me oriente.

Una imagen

http://periodismohumano.com/en-conflicto/rebelion-en-el-parque.html
Estoy fascinada con esta imagen de las protestas de Turquía.
Esta chica, al abrir su cuerpo a la carga policial y no oponer ningún tipo de resistencia, hace de espejo a dicha carga y a su desproporción.
Lo hace con dignidad, fuerza vital, belleza y ningún atisbo de violencia.
Luego, cuando se deja acoger por este chico, da la impresión que baila, como si el equilibrio, la forma y el ritmo fueran importantes para ella.

La maternidad como institución


'Destruir la institución no es abolir la maternidad. Es liberar la creación y el mantenimiento de la vida en el mismo campo de decisión, lucha, sorpresa, imaginación e inteligencia consciente, como cualquier otra dificultad que se da en un trabajo libremente escogido.'
- Adrienne Rich, en Nacemos de Mujer -

Inconsistencias

Haciendo zapping, me detengo en el anuncio sobre tintes para el pelo de Llongueras.
En él, Luis Llongueras dice que como la vida no es gris, como la vida es de color, debemos llevar color a nuestro pelo.
Lo dice con su pelo canoso, totalmente gris.
...

En un mitín, Estéban Gónzalez Pons dio enfásis a su adversión hacia los asesinatos machistas llamando a este tipo de asesinos 'hijos de puta'.
Lo dijo como si las mujeres prostituídas tuvieran algo que ver con el origen de todo esto y, además, como si ellas estuvieran totalmente libres de sufrir este tipo de violencia.
...

Rajoy nos presenta como buena noticia el hecho de que 'hayamos tocado fondo'.

...

Entre la risa y el dolor, desvío mi mirada hacia otros lugares en los que, ¡menos mal!, sí encuentro consistencia.

Madres

Hoy pienso en las madres.
Miro mi ombligo.
Recuerdo que un día me trajeron al mundo.
Mi presencia en este mundo no es obra de Dios ni de un Estado.
Nací gracias a un cuerpo de mujer. Mi madre.

Y me pongo a imaginar.
Imagino un mundo donde cada mujer habita plenamente su cuerpo y, desde ahí, goza con total libertad.
Imagino un mundo donde todas y todos somos capaces de sabernos cuerpo, lo que nos permite reconocer nuestro origen y dejar de lado las voladuras mentales que nos desenraizan de lo que en realidad somos.
Imagino un mundo donde cada mujer decide realmente qué hacer con la posiblidad de dar luz a otra vida sin verse abocada a la maternidad como único destino.
Imagino un mundo lleno de palabras verdaderas sobre la maternidad, palabras enraizadas en el cuerpo y en la experiencia concreta de cada madre, palabras que nos permiten dejar de lado la mística y los estereotipos para entrar en el territorio de lo real.
Imagino un mundo capaz de reconocer y valorar formas diversas, creativas y variopintas de ser y de no ser madre.
Imagino un mundo donde las mujeres somos dueñas de nuestros cuerpos y de nuestras vidas.

Hoy, día de la madre, doy gracias a esa genealogía de mujeres que ha abierto fronteras para que todo esto sea pensable y, por lo mismo, sea abono para caminar con más presencia, fuerza y alegria.
Doy gracias a esta genealogía que ha puesto palabras que me permiten hoy reconocer a mi madre como una mujer de carne y hueso, o sea, me permite dar valor a todo lo que me ha dado sin quedarme atrapada en las idealizaciones en torno a lo que debería ser y no es.

¿Somos guapas?

¡Cuántas veces nos hemos mirado al espejo!
...

¡Cuántas veces hemos visto nuestra imagen deformada acentuando el impacto de la gordura de unos muslos, de la delgadez de unas caderas o del blancor de una cana!
¡Cuántas veces hemos sentido el peso de no dar la talla y estar expuestas a 'ser del montón'!
¡Cuántas veces hemos sentido el peso de dar la talla y estar expuestas a 'ser elegida solo por ello'!
¡Cuántas veces hemos sucumbido a la tentación de cambiar de cuerpo para que quepa en la talla re - marcada!
¡Cuánto veces hemos querido taparnos los oídos para no escuchar los comentarios que alientan este desatino!
¡Cuántas veces...! ¡Cuánto dolor! ¡Cuánta rabia! ¡Cuánta violencia! ¡Cuánta frustración!

...


¡Cuántas veces hemos querido romper el espejo!
¡Cuántas veces, mirándolo de soslayo, hemos deseado no ser cuerpo, no ser mujer!
No pintarse, no mirarse... ¿Ser neutras..?.
Dicen que la belleza está en el interior, ¿qué belleza es esa que no se ve? ¿qué belleza es esa que crece dando la espalda al cuerpo?
(Pensar, pensar, desarrollar la inteligencia. Demostrar que no somos solo un cuerpo.)
Para dejar de ser un cuerpo sin cabeza, se nos invita a ser una cabeza sin cuerpo.
Una cabeza pesada, muy pesada...
¡Cuántas veces...!¡Cuántas veces...! ¡Cuánto dolor! ¡Cuánta rabia! ¡Cuánta violencia! ¡Cuánta confusión!



...

Otro camino. Fuera del patriarcado. Sueltas.
Reencuentro con el espejo y con la belleza. 
Reencuentro con la estética, con el color y la fiesta.
Una belleza que nace cuando celebramos nuestro cuerpo con todos sus vértices y matices.
Una belleza que nace cuando nuestro interior se muestra a través del cuerpo.
Una belleza que no nos escinde, que no nos esconde, que no nos disfraza, que no nos debilita ni nos martiriza.
Una belleza que nos permite alzar la voz fuera de los cánones patriarcales, que nos permite bailar sin dejar de pensar, que nos da fuerza para dar un sentido propio y libre al hecho de ser mujer.
Y sí, cuando somos capaces de entrar en contacto con este hilo, somos guapas, muy guapas...
Todas las que participamos en el último encuentro de Mujeres Singulares lo sabemos... ¿Y tú?

De pronto, mi cuerpo...



Os dejo aquí el enlace de este video que me ha emocionado.
Es un gusto que alguien con esa fuerza y esa luz ponga palabras a esa experiencia que, en algunos aspectos, es también la mía.
¡Os animo a verlo, son solo 12 minutos!

Estadística

Ella tiene 77 años y cobra la pensión mínima.
Por una noción estadística de lo que es la vida, a las de 77 no se les hace mamografías en la seguridad social.
Tras cuatro años sin hacerse esta prueba, se preocupó porque notó un bulto en el pecho.
Decidió pagar 80 euros y salir de dudas.
Hoy le han dicho que tiene cáncer.
Ella es mi madre.

Búsqueda

Si miro bien, si presto atención a esa energía que tantas mujeres, a lo ancho del planeta y a lo largo de la Historia, han puesto para crear, sostener, embellecer y cuidar la vida, encuentro un hilo del que tirar, encuentro una salida.
Ahí, justo ahí, en lo que surge cuando esa sabiduria y ese conjunto de prácticas se ven despojadas de estereotipación, sobreexplotación y desconsideración, veo una fuente de aprendizaje.
Hablo de un aprendizaje que, cuando se viste de atención, libertad y consciencia, deja sin fuelle y sin sentido a esa lógica capitalista y patriarcal que tanto daño hace, nos hace.
¡Feliz 8 de marzo!

La mujer de Gandhi

Hace unos días volví a ver la película Gandhi y, de pronto, ese héroe que me había conmovido en los ochenta ya no estaba, en su lugar vi a un hombre fuertemente marcado por doctrinas que, en ocasiones, facilitaron una lucha pacífica y, en otras, le llevaron a violentar a quien tenía más cerca.
Me sorprendio lo que he cambiado.

En esa película no salió lo que yo un día leí: Gandhi aprendió la 'resistencia pasiva' de las sufragistas.
Aprendió de ellas un modo de usar sus cuerpos que implica mucho más que resistencia y nada tiene de pasividad.
Aprendió de ellas, pero parece que esto no le llevó a tener una relación más cercana con su propia mujer.

Parece ser que, por doctrina, hubo un momento en el que él decidió, por motu propio y sin discutirlo con su mujer, practicar la abstinencia sexual.
Por doctrina, decidió que su mujer no tomaría los antibióticos que necesitaba, lo que la llevó a la muerte.
Por doctrina, le pareció lógico que su mujer siguiera sus pasos, sin más.

En fin...La Historia y las historias están llenas de matices.

Una mujer libre

Imagina que tienes que explicar qué es 'la pareja' a un extraterrestre, o sea, a alguien que no conoce nuestra cultura ni nuestras costumbres:
¿Son dos personas que se quieren?
¿Son dos personas con un proyecto de vida común?
¿Son dos personas que se acompañan?
¿Son dos personas que tienen relaciones sexuales?
Cuando miro a mi alrededor veo que no todas las parejas se quieren, no todas tienen un proyecto en común (aunque muchas personas delegan su apuesta vital con tal de 'mantener su pareja'), no todas se acompañan...y, en cuanto a la sexualidad, no hace falta decir que no todas las personas que se relacionan sexualmente son pareja y que no todas las parejas tienen relaciones sexuales.
¿Entonces qué? ¿De qué hablamos cuando decimos pareja?

Aunque su definición sea tan voluble, la concepción de pareja de nuestra cultura lleva inscrita una serie de 'normas' patriarcales que, si no les prestamos atención, fácilmente nos atrapa y nos vemos obedeciéndolas en nombre 'del amor', cuando en realidad están hechas de 'miedo' a la libertad, a la vida, a la soledad.
Así, por ejemplo, nos podemos ver con la 'obligación' de quedar con esa persona o de tener relaciones sexuales o de cuidarla aún cuando no es lo que nos sale en ese momento. Es más, es muy fácil que haya broncas por estos sobreentendidos sin que nunca se haya acordado nada de esto.

Con esto quiero decir que, si no ponemos palabras y consciencia, el modelo de pareja que pulula en el aire asfixia porque pretende poner coto y seguridad al amor, lo que es un imposible.
Un amigo me dijo un día que esto es como cerrar a cal y canto un espacio solo porque nos encontramos a gusto en él.
Lo peor de todo es que estas 'normas' se nos presentan embellecidas y adornadas con el mito del 'amor romántico' y con el soniquete de 'San Valentín'.

Por todo ello, me emociona saber que a lo largo de la historia haya existido cartas como esta:
Carta de una mujer libre a su prometido antes de casarse
Me hace saber que el patriarcado nunca, nunca, nunca lo ha ocupado todo.

Calor

Ella tiene más tiempo para estar con sus hijos, para distinguir lo superfluo de lo importante, para manifestarse y para empezar a vivir de lo que siempre le gustó. Con todo, cuando mira por la ventana, se siente vencida.
Ella hizo de su cuerpo un parapeto ante algunos desahucios y se llevó la emoción de la contundencia y la unión.
Ella tiene rabia, mucha rabia. Y no quiere que nadie se la quite.
Ella siente pena cuando ve que aquellos proyectos que creó junto a otras, a los que tanto le costó dar vida y sentido, ahora están siendo pisoteados, pervertidos, banalizados.
Ella sigue acompañando a otras mujeres a dar vida. Lo hace con sentido y cuidado. Lo hace fuera de la lógica del capital mientras es pisoteada por esa misma lógica.
Ella se siente arropada por otras mujeres. Esto le permite hacer malabarismos y ponerse a disposición de quienes ya no tenen equilibrio que sostener.
Ella llora en busca de un puente que le permita mantener un vínculo entre la comodidad de su barrio y la dureza de ese otro barrio donde va a trabajar cada mañana y se descorazona cuando la crudeza del presente se le presenta despojada de futuro.
Ella anda perpleja por la velocidad de la descomposición.
Ella se cuela en el metro con la piel muy alerta, casi animal. Una alerta que se distosionó cuando pidió el alta voluntaria para no perder el trabajo. Y crea, crea más que nunca.
Ella no se conforma con 'salvar lo público', ella quiere ir más allá y seguir preguntándose qué se puede hacer para que lo público funcione mejor.
Ella nos cuenta que la reforma penal está ahí y que ahora la resistencia pacífica es delito y el auxilio a personas inmigrantes también. Se siente culpable porque tiene casa y trabajo.
Ella tiene miedo de su propia violencia y no sabe qué hubiera hecho con ella si su cuerpo fuera más fuerte, más grande, del otro sexo. Se pregunta cómo es posible que Bárcenas siga caminando sin ninguna magulladura en su cuerpo.
Ella sabe que su hijo aprenderá a leer y a escribir porque está dispuesta a enseñárselo. Sabe... sabe... y por eso tiene miedo. Tiene miedo de que el destino femenino vuelva a ser el remendar los destrozos de quienes juegan a eso de ver quien la tiene más larga...
Ella tiene miedo de no poder volver a casa sola y se da cuenta de que algo no va bien porque su madre le regala tuppers con comida recién hecha cuando en realidad no la necesita.
Ella no vivió por encima de sus posibilidades y ahora no entiende porque se han reducido tanto sus opciones vitales
Ella no quiere emigrar, quiere tener la posibilidad de tener hijas e hijos y también la de no dar a luz.
Ella siente un nudo en el estómago al pensar que ese legado dejado por nuestras predecesoras puede ser barrido de un plumazo, aunque siga presente en nuestras entrañas.
Ella. Ella. Ella. Ellas. Nosotras. Tú y yo.
Nosotras hablamos de la experiencia, compartimos el dolor y la rabia, ponemos en juego nuestra impotencia, nos reímos por el cosquilleo de la vida que persiste en estar, ponemos rostro a los datos y datos a cada gesto y, como si se tratara de una catarsis, nos aligeramos, nos fortalecemos, nos humanizamos...
Esto es lo que ocurrió ayer en la reunión de Mujeres Singulares y es lo que me encantaría que ocurriera en cada uno de los rincones de este país.