‘Vivir plenamente hacia lo interior igual que hacia lo exterior, no sacrificar nada de la realidad externa en beneficio de la interna y viceversa.’
(Etty Hillesum)
Deseo para el 2013
Para este 2013 que se estrena mañana, quiero celebrar nuestra capacidad para dejar, en cada vida y en el mundo, huellas transgresoras, incisivas, creativas y con una pizca de humor.
No ser...
Dentro de unas semanas cumpliré 49 y no tengo hijas ni hijos.
Hay gente que, sin saber qué me ha llevado a no ser madre, me mira con pena, me dice que soy valiente o me amenaza diciéndome que me voy a arrepentir. Son actitudes que me hablan de ideas preconcebidas sobre la maternidad y la no maternidad que, cuando toman fuerza, dejan en la penumbra la singularidad de cada mujer.
El NO SER madre, hoy por hoy, no significa casi nada para mí, por el simple hecho de que se trata de un hecho que no forma parte de mi vida.
Traigo esto aquí porque, más allá de la negociación que cada mujer haya hecho consigo misma a la hora de prescindir de la maternidad, veo mucho sufrimiento por lo que podría haber sido y no es, o sea, mucho sufrimiento por algo que no forma parte de la propia vida y que, cuando se hace grande, puede llegar a bloquear lo que sí es, sí existe y sí puede traer felicidad y sentido vital.
Ante esto, hice este poema que tal vez ayude a una reflexión más ligera sobre esta realidad porque, más allá de si una mujer es o no es madre, la vida sigue:
Hay gente que, sin saber qué me ha llevado a no ser madre, me mira con pena, me dice que soy valiente o me amenaza diciéndome que me voy a arrepentir. Son actitudes que me hablan de ideas preconcebidas sobre la maternidad y la no maternidad que, cuando toman fuerza, dejan en la penumbra la singularidad de cada mujer.
El NO SER madre, hoy por hoy, no significa casi nada para mí, por el simple hecho de que se trata de un hecho que no forma parte de mi vida.
Traigo esto aquí porque, más allá de la negociación que cada mujer haya hecho consigo misma a la hora de prescindir de la maternidad, veo mucho sufrimiento por lo que podría haber sido y no es, o sea, mucho sufrimiento por algo que no forma parte de la propia vida y que, cuando se hace grande, puede llegar a bloquear lo que sí es, sí existe y sí puede traer felicidad y sentido vital.
Ante esto, hice este poema que tal vez ayude a una reflexión más ligera sobre esta realidad porque, más allá de si una mujer es o no es madre, la vida sigue:
Nombran la que no soy
indagan en la quimera de la nada
rebuscan dónde nunca
pisé
Disertaciones estériles
No
Nunca
No soy madre
Silencio
opacidad en espejo hueco
Irreverencia
Me rio de esa maraña de ensueños
Elijo ser la que soy
Bailo
Con mi vientre plano
saboreo los sonidos que acunan
la fertilidad de mi vuelo
Tentáculos
Cuando 'la mano invisible' del poder estruja las entrañas del sentido, la solidaridad y la ética...
Apertura
El domingo pasado, cuando tomé el autobús, oí a la señora que estaba sentada a mi lado decir que pensaba ir hasta el final del trayecto.
Al escucharla, le avisé de que sería difícil que el autobús llegara hasta el final porque había una manifestación y seguramente solo podríamos llegar hasta Atocha.
Ella despotricó contra la cantidad de manifestaciones que hay en la capital, señalando el perjuicio que eso genera en la movilidad de la gente.
Dijo, además, que las manifestaciones debían hacerse en todo el territorio nacional y no centrarse tanto en Madrid.
Ante esto, le expliqué que esta manifestación era por la sanidad madrileña, con lo que tenía sentido hacerla en Madrid.
Ella iba con un bastón y parecía realmente perjudicada. Comprendí que lo que decía no era solo una pataleta. De hecho, yo también he vivido alguna vez este tipo de desazón.
Decidí escucharla con cuidado y atención y siguió contándome cómo se sentía.
Justo antes de bajarme, le dije que la entendía pero que, a pesar de ello, yo iba a esa manifestación porque me parece que es algo que vale la pena defender.
Y, ante mi sorpresa, me dijo: ¡Claro, si lo comprendo, es que la sanidad no se vende!
Me alegró escucharla y no haberla encasillada de antemano en una postura estanca.
Y me bajé del autobús con un sonrisa.
Al escucharla, le avisé de que sería difícil que el autobús llegara hasta el final porque había una manifestación y seguramente solo podríamos llegar hasta Atocha.
Ella despotricó contra la cantidad de manifestaciones que hay en la capital, señalando el perjuicio que eso genera en la movilidad de la gente.
Dijo, además, que las manifestaciones debían hacerse en todo el territorio nacional y no centrarse tanto en Madrid.
Ante esto, le expliqué que esta manifestación era por la sanidad madrileña, con lo que tenía sentido hacerla en Madrid.
Ella iba con un bastón y parecía realmente perjudicada. Comprendí que lo que decía no era solo una pataleta. De hecho, yo también he vivido alguna vez este tipo de desazón.
Decidí escucharla con cuidado y atención y siguió contándome cómo se sentía.
Justo antes de bajarme, le dije que la entendía pero que, a pesar de ello, yo iba a esa manifestación porque me parece que es algo que vale la pena defender.
Y, ante mi sorpresa, me dijo: ¡Claro, si lo comprendo, es que la sanidad no se vende!
Me alegró escucharla y no haberla encasillada de antemano en una postura estanca.
Y me bajé del autobús con un sonrisa.
Niemeyer
Hoy, a sus 104 años de edad, murió el arquitecto brasileño Oscar Niemeyer.
Y yo, sin saber casi nada sobre arquitectura, siento su muerte porque su obra estuvo muy presente en mi infancia.
Fueron muchos los domingos en los que jugué, corrí, disfruté, reí y sentí la fuerza del verde en medio de la gran urbe gracias al parque Ibirapuera:
A veces, cuando íbamos al edificio Italia, pasábamos cerca del COPAN y a mí me hacía gracia la forma sinuosa y juguetona de este edificio:
En la escuela, tuve que dibujar esta fachada de Brasilia muchas veces. No terminaba de entender bien el significado de esta nueva capital de Brasil, pero me gustaban sus curvas:
Y ahora, tras la muerte de este hombre que amaba las curvas y la justicia, se me agranda la nostalgia.
Y yo, sin saber casi nada sobre arquitectura, siento su muerte porque su obra estuvo muy presente en mi infancia.
Fueron muchos los domingos en los que jugué, corrí, disfruté, reí y sentí la fuerza del verde en medio de la gran urbe gracias al parque Ibirapuera:
A veces, cuando íbamos al edificio Italia, pasábamos cerca del COPAN y a mí me hacía gracia la forma sinuosa y juguetona de este edificio:
En la escuela, tuve que dibujar esta fachada de Brasilia muchas veces. No terminaba de entender bien el significado de esta nueva capital de Brasil, pero me gustaban sus curvas:
Y ahora, tras la muerte de este hombre que amaba las curvas y la justicia, se me agranda la nostalgia.
Erotismo
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| Regalito de Julia para Singulares |
Supón que no tienes prisa y que, casi sin darte cuenta, te dejas embaucar por el color de estas estrellas.
Y te emocionas porque sabes que su tacto es suave... y porque, a cada rato, todo cambia a medida que el Sol cambia su intensidad.
Y sientes tu cuerpo vibrar cuando tu vista reconoce los farolillos que, debajo de las estrellas, dan color a la ventana.
Y, al pensar en los regalitos que se esconden en cada estrella y en cada farolito, te entran ganas de jugar.
...
Imagínate caminando por la ciudad.
Y, de pronto, casi sin darte cuenta, te fijas en las hojas del otoño que se mueven sinuosas al son del viento.
Te dejar atrapar y te detienes...
Disfrutas con su color y su movimiento...
Tu interior baila junto a las hojas.
Te dejas acariciar por el viento...
El tiempo se detiene y, por un instante, casi se te olvida que tienes prisa.
Y sigues caminando con el gustito de ese encuentro pegado en tu piel.
Y sonries.
...
Cuando llegas, la gente te habla, te toca, te ofrece su mano para que te calientes y te invita a bailar.
Poco a poco, entras a formar parte de ese halo de comunión y sientes como tu cuerpo se suelta.
Te brillan los ojos, te emociona la cercanía de los cuerpos y sientes como la fuerza de tu voz cosquillea tu garganta.
...
¿Te imaginas cómo sería vivir así?
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